Por fin España ha gando un europeo de baloncesto, por fin, después de ese gatillazo que aconteció en Madrid hace dos años. Aquel partido estaba perdido, a puntuaciones corttas España pierde y eso lo sabe cualquiera que les siga de un tiempo a esta parte. Culpar a la mala suerte del último tiro es la excusa fácil.
En Polonia nos han demostrado que pueden hacer lo que quieran. Empezaron jugando andando y acabaron destruyendo a quien se les ponía por delante. Empezaron jugando como en un patio de colegio ya cabaron jugando manejando los conceptos a la perfección. Circulación de balón, contraataque y defensa intensa. Gasol galáctico y Rudy al 110%, protestando, eléctrico. Esto demuestra que es un equipo muy formado, que da igual quién sea el entrenador, y que ya tienen mentalidad ganadora. Jugar como lo hacen los clásicos griegos y paises del este, esforzándose cuando tienen que hacerlo, adaptándose a las circunstancias de cada partido, optimizando su estado físico (no como hace dos años… que llegaron con las gafas a la final). Puede sonar chulesco, pero sabían perfectamente que podían ganar a cualquiera, y aunque con Turquía la cagaron, lo que hicieron fue jugar a medio gas para llegar a la fase final con la certeza de que iban a ganar. A Turquía y Francia creo yo que les paso lo contrario, aunque con equipos de menos calidad. Dando el cien por cien en todos los partidos previos cayeron cuando la cosa realemente importaba.
Pero vamos que ya tenemos todo menos las olimpiadas y lo hna ganado casi los mismos. El caso es que el día que Gran Bretaña podría habernos mandado a casa haciendo un ridículo espantoso y que me habría llevad a atacarlos usando exactamente los mismos argumentos que estoy usando para defenderlos, mi padre (aficionado extremo al baloncesto) y yo tuvimos una conversación que me lleva a atacar a todos los que se apuntan al carro. “Papá, estoy viendo el fantasma de Angola”. “Sí, sí,…” contestó él.
El domingo cuando ya estaban celebrando me acordé de esa conversación. Y me acordé de todos los ridículos y robos que he vivido con él y su indignación. Y me lleva a preguntar:
-¿Dónde estabas cuando España perdió con Angola en sus olimpiadas después de haber sido tercera en el europeo del año anterior?
-¿Dónde estabas cuando Alemania nos echó en cuartos (era la anfitriona) en el 93?
-¿Dónde estabas cuando los nuestros perdieron contra China en el mundial de Toronto?
-¿Dónde estabas cuando Grecia nos echó en cuartos de final del 95 (otra vez anfitriones y con árbitros de aquella manera? ¿y cuándo ni si quiera jugó las olimpiadas del 96?
-¿Dónde estabas cuando en el 97 una sleección a reformar pasó sin pena ni gloria jugando en casa y quedando 5ª?
-¿Dónde estabas cuando en 1998, después de un buen mundial, nos tocó la anfitriona Grecia y nos mandó a casa pese a tener al mejor anotador del torneo (Herreros, que no había hecho nada aquella temporada?
-Os diré donde estaba yo cuando la plata del 99, en Canadá, siguiendo como jodidos un campeonato que en NOrteamérica no importaba a nadie. Curiosamente hicieron un torneo my regulero, pero acabaron ganando a Yugoslavia con un equipazo y se metieron en una final que una Italia espectacular con Tanjevic (ahora en Turquía) nos ganó.
-¿Y el ridículo de Sidney? Pfffff
A partir de 2001 las cosas empezaron a funcionar más o menos, pese a algunas putaditas, como Yugoslavia en 2001 (visto en casa de Laura Herrero sin su curioso alias), que tenía un equipazo. Nowitzki nos dejo el ojete humeando en 2002. Un delincuente como Marbury nos avasalló en Atenas en un partido que estaba casi perdido de primeras contra EE. UU. en cuartos de las olimpiadas de Atenas. El cuarto puesto de Serbia en 2005 fue una putada porque se fueron con una palzia a casa. Pero tal que mal, están dándolo todo, pese a que el Oro se resistía.
Me alegro por la gente como mi padre que siguen esto desde la adolescencia, la mayoría que campeonatos y desastres que echo en cara los he vivido de refilón pero si recuerdo los partidos contra Grecia. Así que estás palizas que les damos últimamente en partidos decisivos me dan la vida. Ellos nos ganaban en los cuartos, ahora nosotros los reventamos cuando importa.
Saludos a todos y a ver que pasa en Turquía el año que viene.
PD: acabo de mirar y es que España perdió dos veces contra Angola en 1992. ¡Qué ridículo!

Empezó con la canción que un día le dije a Kurtis que e gustaría bailar con una mujer en mi cuarto, a ser posible descalzo y una mañana de domingo, “Dance me to the end of love”. Y después desplegó, como bien había dicho, todo lo que tenía. El disco “I’m your man” lo cantó prácticamente entero, dejando “Jazz Police” (no me gusta, así que da igual) fuera, pero tocando “ain’t no cure for love”, que bueno, no está mal tampoco. Es cierto que el “Bird on a Wire” estaba sobrearreglada, pero era el primer clásico clásico, todo el mundo estaba muy dentro ya. Doña Isabel, exigente tardó en entrar en el concierto, ya que a ella lo que le gusta de Leonard es cuando canta casi el solo. Pero bueno. De la primera parte del concierto me quedo con “Who by fire”. Empezó con una larguísima introducción a cargo del guitarrista Javier Mas (español). A mí estas cosas me repatean normalmente, pero aquí quedó muy bien, con Cohen fuera de foco y los ojos oscurecidos por su sombrero. Entonces empezó el temazo, que fue el antepenúltimo antes del primer parón.
hombre a un amigo, después de una situación extraña con respecto a la mujer del que escribe, que al final resulta ser el propio Cohen. Algo así como un matrimonio que permanece unido después de que ella le ha engañado con su mejor amigo, distanciándose ambos. Básicamente es una de esas canciones que no debes escuchar si estás un poco jodido pero que lo haces igual. Es como si te arrancasen el corazón y te lo enseñasen con cara melancólica. Es una de las canciones más sentidas por Coehn y más esperadas por el público que escuchaba silencioso la confesión, la confidencia.
Desde muy pequeño recuerdo a Neil Young, porque había una cinta circulando de su disco “Harvest Moon” de 1992, entre otros temazos yo recuerdo especialmente dos: “War of Men” y el tema homónimo. La primera me gustaba mucho de pequeño pero la escuche hace poco y tendría mejor que haberme quedado con el recuerdo. Pero “Harvest Moon” es un temazo tan gordo, que incluso intenté aprendérmela con la guitarra. La luché pero nunca tenía el glamour que le daba Neil. De hecho me la sigo poniendo de vez en cuando y lo primero que me viene a la cabeza es mi madre conduciendo volviendo de Madrid de alguna de las miles de consultas del dentista a las que tuve que ir durante mi infancia. Con los brackets cayéndose debido a mi fuerte esmalte, Neil Young cantaba sobre el baile de la cosecha. Y por mucho tiempo que pase sin escuchar la canción, siempre me acuerdo de la letra y siempre me viene ese recuerdo a la cabeza.
sobre todo se ha escuchado “The River” en vinilazo… ahí es nada. Teníamos el “Tunnel of lOve” en el coche pero era una buena mierda, quitando un pastelito de canción que no recuerdo como se llamaba, pero que utlizaron en alguna peli ochentera. Pero “The RIver” es una delicia. Más yanqui no puede ser (no espera sí, “Born in the USA”), y de entrañable y esa canción singleazo con el surco destruido de tanto ponerlo que es “HUngry Heart”… madre mía. Doña Isabel todavía guarda en su cartera la entrada del concierto del Boss del Calderón en el año 1982 o por ahí, creo que yo estaba pensado pero ni mucho menos concretado.
Pero Leonard Cohen está en otra liga totalmente diferente. Mi madre tenía en casa el mítico best of, que también tiene Quique, en el que Cohen hace un pequeño comenatario sobre cada canción incluida. Solo el comentario ya te pone los pelos como escarpias. Después tenía su primer álbum y el infravalorado “New Skin for the old ceremony” en cinta para el coche. Lo que se me viene a la cabeza cuando escucho el “New skin…” es el mini traqueteando de noche bajando por la cuesta de los hoyos después de haber cenado de tapas una noche de verano, probablemente en las Cuevas de San Esteban, donde una vez llevé al Charlie y Maral, aquella chica armeno-canadiense.
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