“La verdadera historia de Sacco y Vanzetti” (Errata Naturae, 2011)

29 dic

Nicola Sacco y Bartolomeo Vanzetti fueron ejecutados el 23 de Agosto de 1927, por un crimen cometido el 15 de abril de 1920, que seguramente no cometieron. En este libro, Dos Passos nos explica el cómo y el por qué. El cómo, en la silla eléctrica después de un proceso judicial digno de una película de los hermanos Marx, si estos se hubiesen dedicado al drama desesperante. El por qué; por luchar por los derechos de los trabajadores en pleno auge del capitalismo, justo antes del Crack del 29. Podríamos ver la depresión como justicia divina, si no fuese porque los que sufrieron esa época oscura fueron los Saccos y Vanzettis que no estaban lo suficientemente locos ni eran tan valientes como los auténticos ejecutados.

El libro, escrito antes de la ejecución, es una descripción perfecta de la situación del proceso alrededor de una año antes de su abominable final y de cómo se había llegado a ese punto. Como lectura es disperso y puede llegar a ser muy pesado, debido a que hay capítulos enteros en los que uno se pierde por la jerga legal. Como documento es excelente.

Después de ponernos en situación (a fecha de Octubre de 1926), Dos Passos hace un recorrido por la situación social en EE. UU. El país estaba creciendo a base de mano de obra barata inmigrante aprovechando que Europa salía de una guerra.

El crimen que supuestamente cometieron Sacco y Vanzetti fue el de asesinar y robar a un guardia de seguridad que transportaba los salarios de la Slater-Morrill Shoe Company en Braintree, Massachusetts, en abril de 1920. Debido al terror rojo provocado por la Revolución Rusa, EE. UU. que nadaba en la abundancia derivada de la explotación laboral, tenía miedo a que esos inmigrantes europeos trajesen ideas radicales que cortasen el progreso del capitalismo. Tenían razón, pues en esos tiempos el movimiento obrero en EE. UU. ganó fuerza gracias al lumpen venido del Viejo Continente. Por ello, la presión de patronal y aparato estatal sobre cualquiera que mease fuera del tiesto era durísima. Pero con los dos anarquistas italianos funcionó de otra manera, les cargaron unos muertos desde la fiscalía de Massachusetts. Fue un juicio político y una chapuza del estado americano. No revelo más, el que quiera, que compre y lea.

Es curioso que Dos Passos, que con el tiempo se convirtió en un acérrimo conservador, tomase la causa de una manera personal, hasta el punto de elaborar en estos escritos una defensa no solo ideológica, sino también legal, de los dos anarquistas. El libro se divide en una puesta en escena, una descripción psicológica y política del caso y sus protagonistas y un final en el que se describen los últimos juicios antes de la publicación del libro. Mi partes favoritas son aquellas en que Dos Passos sale de la mera descripción de hechos para rechazar el comportamiento de la sociedad americana (periodistas y organismos estatales) ante semejante ultraje y alabar a aquellos que intentaron sacar a Sacco y Vanzetti del corredor de la muerte.

La verdad es que la parte de confesiones contradictorias, pruebas sospechosas y demás puede hacerse pesada, pero sobre todo es desquiciante. También es desesperante la manera de actuar de la justicia para lograr inculpar a los dos “radicales”. Parece que los cuerpos de seguridad americano hacían las mismas chapuzas en los años 20 que en los 70 que hace unos años en Irak. No cambian. Es tan ridículo que circula una teoría de que en un principio, simplemente la policía no tenía a quién culpar de los asesinatos de South Braintree y buscó a alguien en las cercanías que provocase rechazo para cargarle el muerto rápido. Lo que no sabían es que la bola de nieve iba a crecer tanto y una vez se vieron metidos dentro de su mentira no pudieron hacer otra cosa que encubrirla con más mentiras. De esta manera, los sucesivos juicios se convirtieron en esperpentos tales, que hasta sociedad de abogados claramente conservadores y anti-radicales pusieron el grito en el cielo en favor de dos anarquistas italianos.

De todas las teorías que circulan y de las que se describen en el libro, me temo que es la más creíble. Se supone que a día de hoy no está muy claro que fuesen inocentes o no. Yo creo que lo eran, pero lo mejor que he leído son aquellos conservadores americanos que alegaban que aunque fuesen inocentes de asesinato, no dejaban de ser culpables de ser anarquistas. Y fuera.

[PD Editorial: la edición de Errata es preciosa, sí, pero me da la sensación de que lo sacaron con prisa. Hay una llamada sin nota, líneas abiertas, y, hacia el final, erratas. Tengo varios libros suyos, y es la primera vez que pasa, y espero que la última. La traducción parece bastante buena, fiel y bien explicada.]

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“Calle Aristóteles”, de Jesús Ortega (Cuadernos del Vigía, 2011)

23 nov

A Jesús le conocí en el máster de edición de Santillana hace ahora dos años. Fue la primera persona que me habló mientras estaba en la calle echando un pitillo, yo le dije que usaba vocales raras así que tenía que ser del sureste de España, me la jugué con Murcia, pero era de Granada. Ni cerca. El tipo sabía mucho de literatura y especialmente de relato corto o cuento (hay miedo a llamar a los ‘cuentos’ así, porque suena infantil, gilipolleces). Con el tiempo mis (nuestras) sospechas se disiparon, el tipo escribía, pero no nos dejaba leer sus cosas. De hecho, le metieron en la antología de Menoscuarto de relatistas del siglo XXI, a él que ha nacido en el 68. Nos enseño el libro pero nos lo quitaba de las manos cuando buscábamos su relato, aunque vanidoso lo enseñaba y después lo cerraba.

El viernes pasado presentaba Calle Aristóteles en Tipos Infames. Llevaba sin verle desde que entregamos el proyecto del máster. Conocí a su editor, del que no recuerdo el nombre pero era un tipo muy simpático y profesional (sólo hay que ver la edición). Cenamos y, obviamente bebimos. Creo que he pasado más tiempo bebiendo cerveza con Jesús que bebiendo café y eso, para mí, es una buena cosa.

Total, que pese a mi apretada y mediterránea economía, me compre el libro, que he leído en un par de días. Aquí no se tiran flores ni se desvelan tramas. Vayamos al grano. El libro consta de diez relatos de estilo muy diverso y nada costumbrista, que creo que algún imbécil ha dicho algo por el estilo:

1º “El paseante”

El protagonista y narrador de esta historia me recuerda a mí cuando he pasado tres días de insomnio, me fijo en nimiedades y las convierto en cosas importantísimas. Me gustó, pero si fuese más largo no.

2º “Mal de ojo”

El choque entre charnegos y “propiamente catalanes” se deja ver entre líneas. La superstición rural en la moderna ciudad de Barcelona (deduzco), la sangre hirviente mediterránea con la frialdad supuestamente más europea de la ciudad condal. El fantasma de los celos, el machismo, la posesión,… Éste es bueno, muy bueno.

3º “Pájaros”

Un chaval humilde, estudioso y al que sus compañeros putean por sistema, aunque creo que desde una mínima ternura. ¿Quién va a por los empollones sin medios en este país? El Opus Dei. Agobiante, muy agobiante con un final redondísimo. Historias parecidas me han contado mis mayores toda la vida. Hijos de puta sectarios que reducen al individuo a un esclavo, y no del señor precisamente, si no del negocio. ¿Qué diferencia hay entre el Opus y la Camorra? Que no matan a nadie, solo matan sus mentes.

4º “Calle Aristóteles”

Usa un recurso final parecido a “El Paseante”. No me parece de los mejores, pero tiene también la longitud justa para contarte una vida azarosa en unas cuantas páginas. Y que hable de Grecia y Salónica pues… sucintamente le da una actualidad que aparentemente no tendría.

5º “Hacer las paces”

En palabras del propio autor este relato es un divertimento y como el tipo sabe escribir pues es desternillante y tiene humor negro. Y es muy anglosajón por cierto.

6º “Otros espejos”

A mí este es el que menos me ha gustado. Pero a los filólogos enamoradizos recién entrados en hispánicas les va a encantar en Primavera.

7º “Cara de llamarse Antonio”

Este cuento me dejó con el culo torcido. Así que tiene que tener algo. Me parece un alarde (para bien).

8º “Una hora y media”

Si Berlanga estuviese vivo, Jesús podría sustituir a Azcona y hacer una película divertidísima a partir de aquí. Pero decidió hacerlo triste, y no está mal, pero Bernardino es feliz.

9º “El final”

Creo que me tengo que volver a leer éste, porque me da la sensación de que es mejor de lo que me pareció en un primer momento. Me parece muy arriesgado escribir “en argentino” y me resultó un poco disperso.

10º “Último Samurái envolvente”

Le dije a Jesús que por lo que contaron en la presentación este relato tenía pinta de ser “muy Tobias (Wolff)” y si que tiene una atmósfera muy parecida. Puede parecer que las dos líneas del argumento están demasiado separadas pero no. Encuentro muchas interpretaciones, pero no soy un lector tan preparado. Sólo sé que lo volveré a leer no por creer que me he perdido algo, sino porque estoy seguro de que voy a encontrar más capas en el texto.

CODA:

No soy un crítico literario, sólo soy crítico. Mi consejo, compren.

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The Thick of It: “Come the fuck in or fuck the fuck off”.

25 abr

If some cunt can fuck something up, that cunt will pick the worst possible time to fucking fuck up, because that cunt’s a cunt.

Malcolm Tucker, director de comunicaciones del Gobierno del Reino Unido e Irlanda del Norte.

Esta frase resume perfectamente el papel de los ministros, diputados y altos cargos políticos británicos en la serie.

The Thick of It es una serie que describe el día a día del Ministerio de Asuntos Sociales del Reino Unido, con el ministro Hugh Abbot al frente, con sus dos asesores políticos Ollie y Glenn y una funcionaria (con contrato) que funciona como jefa de prensa. Entre ellos organizan actos, inauguraciones e intentan sacar adelante proposiciones de ley, electoralistas en su mayoría. Cuando hay alguna metedura de pata, aparece Malcolm Tucker, director de comunicaciones del Gobierno, para solucionar la papeleta. Está grabada con cámara al hombro, no hay música y tiene un colorcillo de vídeo que tira para atrás. Descrito así parece un coñazo. ¿Por qué hay que verla?

La serie empezó a hacerse con los últimos estertores del Gobierno laborista de Tony Blair (al que nunca se menciona). La maquinaria en el poder se describe implícitamente como el Imperio romano o algo por el estilo, ya que llevaban mucho tiempo gobernando. La sensación de las dos primeras temporadas es que nadie en el partido se plantea que vaya a dejar el Gobierno. Después ya viene lo gordo.

El ministro Hugh Abbot es un pusilánime que no hace más que meter la pata y sus dos asesores son unos pringados, Ollie (joven) y Glenn (vieja escuela). Todas las políticas son improvisadas por lo que es imposible que algo les salga bien. Para no herir sensibilidades (no deja de ser un programa de la BBC) escogen un ministerio de mierda, por el que nadie da un duro. Cada vez que una cagada se va de madre aparece el jefe de la “caledonian mafia”, es decir, Malcolm Tucker. El director de comunicaciones parece el que gobierna el país, pues trabaja para un montón de inútiles, incluido el primer ministro. Su manera de afrontar los problemas es echar interminables broncas plagadas de tacos y violentas amenazas, corretear del 10 de Downing Street hasta los diferentes ministerios, siempre colgado de su blackberry. Es delgado, ojeroso, cruel, cabrón, escocés y bastante eficaz en su trabajo. Sus tácticas de desgaste con la oposición y de control de los medios rozan con el fascismo, pero eso no es más que una manera de criticar la borrachera de poder a la que llegó el Partido Laborista y que culminó con la foto de las Azores y la invasión de Irak, seguida del descalabro electoral.

El único objetivo de todos los políticos (ficticios) que van pasando por la serie es uno: no perder el puesto, pues inconscientemente creen que van a seguir gobernando ad infinitum. ¿Quiénes son los únicos que no están en tensión por los errores cometidos por el ministro? Los funcionarios, los que tienen un contrato. La vida misma vamos. El resto viven en una permanente lucha por no perder su puesto, lo que les hace más torpes y más susceptibles a las peroratas de Tucker. Él es el engranaje indispensable para que todo el Gobierno no se vaya a la mierda, el que lidia con las absurdas portadas del Daily Mail y el que pacta entrevistas facilonas en la TV que los torpes políticos convierten en trampas mortales contra su propia persona. Se repite varias veces el siguiente esquema:

1.º Cagada del ministro y/o asesores

2.º Malcolm organiza algo para solucionar la cagada y lavar la cara del ministro

3.º La entrevista/acto empeora las cosas

4.º Segunda solución de Malcolm que deja las cosas más o menos como estaban pero con un desgaste irreparable para el político, normalmente a través de una cortina de humo, no una solución real.

Cuando Tucker entra en escena en el paso 2, los responsables de la cagada ya están totalmente acojonados. Le oyen llegar a los lejos y empiezan los sudores fríos. O peor, no saben ni que está viniendo y llega cuando estaban pensando qué contarle para que no los mate.

Todo el departamento de comunicación del 10 de Downing Street es escocés, violento, adicto al trabajo y consciente de que el control de los medios es lo que les garantiza el empleo. Así que tratan a los cargos políticos de todos los ministerios como una mierda estúpida que tienen que aguantar y cuyos problemas tienen que solucionar para seguir en el poder y, por consiguiente, mantener su puesto. Aferrarse a la silla, trepar, medrar, poner zancadillas a un amigo. Cambiar el carné del partido por tus principios.

Pese a lo aburrido que puede parecer el tema, la genialidad está en que convierten la política en casi una screwball comedy, sobre todo a partir de la 2ª temporada. Esto es, una sucesión de gags disparatados, pero a su vez totalmente creíbles. Entre la segunda y la tercera temporada se rodaron tres especiales en los que aparecían los tories, la oposición. Me imagino que para equilibrar un poco, porque durante 6 capítulos solo se habla de las miserias de los laboristas. Uno de esos dos especiales trata sobre la sucesión, una vez el primer ministro dimite. Obra maestra, y lo vi prácticamente a la vez que Zapatero anunciaba que no se presentaría a las elecciones. Lo que me lleva a pensar: ¿Cómo hacer esta serie en TVE? Imposible. En verdad hubo un Moncloa, ¿dígame? Pero era bastante mierda. Eran otros tiempos.

Como decía uno en Taringa: “The Thick of It es el hijo bastardo de The Office (UK) y El Ala Oeste de la Casa Blanca“. Es una serie que abre los ojos sobre el teatro que es la política, lo poco que preocupa el ciudadano, la poca preparación que tienen los encargados de gobernar, la utilización maquiavélica de la opinión pública, la doble moral (de políticos y periodistas), los peligros del sensacionalismo y (a favor de políticos y periodistas) la vida totalmente esclava al trabajo y éste como destructor total y absoluto de la vida privada (del que la tenga, Malcolm Tucker ni tiene o ni si quiera se insinúa). El problema es que la gente que ve la serie o hemos visto la serie, ya sabe un poco de todo eso que cuentan.

Ahora amagan con una 4.ª temporada, en la que ya no sé cómo lo pueden hacer, aunque renovar la serie con nuevos personajes para hablar de un ministerio de la coalición Liberal-Conservadora puede ser muy divertido, pero es que los personajes “laboristas” son casi insuperables. La verdad es que sí que sé de que va la próxima temporada, pero no lo voy a decir. Serán 6 capítulos sobre… No lo digo. Si no queréis ver la serie entera, ved In the Loop, que es una película que se hizo cogiendo personajes de la serie y dirigida por su creador, Armando Ianucci.

Me veo en la obligación de dejaros unas cuantas frases de Malcolm Tucker, cogidas del Guardian. Ojo, las hay mejores:

•Responding to knock at his door: ”Come the fuck in or fuck the fuck off.”

• Tucker’s Law (out-take from the Spinners & Losers special): ”If some cunt can fuck something up, that cunt will pick the worst possible time to fucking fuck it up cause that cunt’s a cunt.”

• Moaning about minister on the phone: ”He’s about as much use as a marzipan dildo.”

• To a pair of rival advisors: ”Laurel and fucking Hardy! Glad you could join us. Did you manage to get that piano up the stairs OK?”

• Dressing down MP, Geoff Holhurst: ”You’re so back-bench, you’ve actually fucking fallen off. You’re out by the fucking bins where I put you.”

• Commenting on Ben Swain’s disastrous Newsnight appearance: “All these hands all over the place! You were like a sweaty octopus trying to unhook a bra.”

• Bollocking a communications department employee: ”How much fucking shit is there on the menu and what fucking flavour is it?”

• Advising minister Hugh Abbot to keep up with the zeitgeist: “You’ve got 24 hours to sort out your policy on EastEnders, right? Or you’re for the halal butchers.”

• Note passed to assistant Jamie during meeting with blue-sky thinker Julius Nicholson: ”Please could you take this note, ram it up his hairy inbox and pin it to his fucking prostate.”

• Admonishing junior adviser Ollie Reeder to respect government property: ”Feet off the furniture you Oxbridge twat, you’re not on a punt now.”

PD: el personaje de Malcolm Tucker está basado en Alastair Campbell, que desempeñó el mismo cargo.

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