“A ver si quedamos un día y nos tomamos unas cañas…”

Tin, tin ,tin!!! El ganador es… Deivis. Hablemos de la Navidad.

La Navidad ha llegado, celebramos el resultado de la curiosa unión entre una paloma (ya podía haber sido un centurión, que el pobre padre putativo debió tener un cachondeo…), y una chica de provincias, chica bien, en la Palestina sin más conflictos que algún que otro Barrabás.

Este año las navidades han empezado relativamente tarde, por princpios de diciembre empezaba ya la gente a saludarse más, a forzar más la sonrisa y a gastar compulsivamente. Empiezan a llegarte correos de las miles de cenas a las que no te apetece ir (no hablo de la de Avd de Portugal), de las que solo aprovechas al 10% de los invitados. Directamente no contesto a esos correos, no me apetce cuadrar agendas con gente que no sabe ni como me apellido. De repente, todo el mundo se despide de ti como si no fuese a verte en años y empiezan con la coñita de “hasta el año viene” que sólo se verá redondeada cuando alguien te diga en una barra libre “a esta invito yo”.

¿Qué sacamos en claro de la Navidad? Yo, estar calentito en casa y compartir bastante tiempo con mis padres y beber bastante cerveza. Pero vamos, no hace falta que sea el cumpleaños de Jesucristo para conseguir esto.

Sales a la calle y al ver demasiadas luces de demasiados colores y demasiada gente con demasiadas bolsas en la mano me saca de quicio. Todo el mundo te saluda por la calle como si lo hiciese el resto del año, aunque esto también pasa si te encuentras a un segoviano en Callao. “¿Y qué tal?” y dices “Bien, bien,…” cuando lo que quieres decir es “Pues desde la Nochevieja pasada bien”. Te encuentras con un conocidillo por la calle y te dice eso de “a ver si quedamos un día de estos y nos tomamos unas cañas…” y se tiran corriendo a darte su número de móvil. Nunca más se supo. Los días transcurren entre risas falsas y falsa caridad.

La televisión, ni hablamos. Hay cosas buenas, como que pongan “El príncipe de Zamunda”, y más cosas malas. ¿Cuáles son? Fácil. Telemaratones. Después de ablandar el corazón a la gente a lo largo de noviembre, emiten un especial y consiguen que la gente afloje la pasta. Sí, están muy bien los actos caritativos, pero hace falta que la TV nos diga lo que hemos de hacer y cuándo lo hemos de hacer. El gasto de las personas está guiado por las temporadas de programación de la televisión. A mí no se si me da miedo o me da risa.

Después de los telemaratones hay otra forma de caridad que se hace en televisión y no es otra que las fiestas de nochevieja y momia-especiales. Por todos es sabido que hay un buen puñado de artistas que si no fuese por esos especiales de Nochevieja, en los que realmente casi nadie se fija, no trabajarían nunca. Pensaréis que estoy hablando del Dúo Dinámico y demás. No. Me refiero más a los juguetes rotos de OT y a canciones del verano. Algo parecido pasa con esa cartera de artistas que tiene TVE (el ente) y que no hacen gracia más que a las señoras medio borrachas que grabaron el programa en noviembre. Jaimito Borromeo, Félix el Gato,… Como dicen todos los años en el periódico, innovación en la TV en navidades y especialmente en Nochevieja, cero. Aunque El País dice que la despedida del año con Pablo Motos, Trancas y Barrancas va a ser el súmmum. También aprovechan para ponerte un especial de la Pantoja o demás artistas del Averno cuya evolución ha sido a una broma de sí mismo. Este año toca Raphael, 50 años después o algo por el estilo. Joder, si lleva por lo menos 40 años cantando el tamborilero, que nos deje en paz y se dedique a versionar a otros que es lo que nos gusta.

Sales en Nochevieja y sigues con el aluvión de saludos de gente que no te importa pero la chica que quieres que hable contigo siempre tiene un pueblo donde estar en Nochevieja. Si es que esto está muy mal organizado. Pierdes a un amigo borracho, o eres tú el borracho que se pierede y no tienes más remedio que seguir gastándote los cuartos en otro matarratas con agua sucia de la ría para aguantar a ese pesado del instituto que sin mala intención te está calentando la oreja.

Por otro lado están las comidas familiares, que no dejan de ser como cualquier otra comida familiar, aunque todo más calmado por que, a veces, hay niños pequeños y no conviene emborracharse mucho o enfadarse mucho. Si no hay niños pequeños puedes combinar las dos anteriores y la formas. Yo tengo que viajar en coche el día de Navidad porque comemos en Azqueca de Henares con unas resacas del infierno provacadas por los Sansigre. La vida es dura. La solución es seguir bebiendo, perder la consciencia lo antes posible (el día 24 a media tarde) para no tener que aguantar ciertas cosas.

Pero de todas maneras, pese a que de puertas a fuera las Navidades son un coñazo tienen sus buenos momentos, pero al final son provocados por las personas con las que los compartes, no por las fechas. Las cañas de Nochebuena son impagables, llegar con el tiempo pegado al culo a la cena de Nochebuena y con unos cuantos botellines de ventaja ayuda a soportar insulsas conversaciones con familiares que sólo ves ese día. Después todo va como la seda. Yo, como bien sabréis, me pongo ácido y normalmente mi tío Manu me acompaña y hacemos una dupla invencible. Además veo a mis primos y cenamos en una mesa aparte. Lo bueno, es que, mientras en la otra mesa, nosotros, por más que pase el tiempo siempre invertimos el tiempo de la cena en hacer el bobo, contar chistes verdes sin que nos oigan y además, podemos decir tacos.

La Nochevieja también tiene momentos especiales. Normalemente ceno fuera de MI casa, así que tengo un buen rato para observar cómo funcionan otras familias y ver que no somos tan diferentes. Cuando más a gusteiras se está es cuando estás con la familia nuclear. Por fin en Nochevieja podré estar con mis padres. Pero… no podré hacer botellón con los chicos en el salón, hacernos fotos con la foto de mis padres, bebernos el minibar de los jefes, salir a la calle a las 5 de la mañana y volver a desayunar demasiado pronto y sin chicas pero reírnos hasta desencajarnos las mándibulas.

Además están esos días que ni chicha ni limoná, del 26 al 30 de diciembre, porque no tenemos edad de inocentadas, y del 2 al 5. Es Navidad pero no es Navidad, te encuentras con los que te felicitaron el año en la calle de los bares y confirmas tus sospechas de falsedad y esperas impaciente la noche de reyes para comer roscón pasado y empujarlo con un cubata, para luego con el roscón de verdad acabar destrozarte el estómago. Son días de poca hostia.

Total, que quitando las compras y los gastos exagerados en comida y licores, las navidades con los tuyos bien, pero cuando empieza a salpicarte el sentimentalismo oficioso se te empiezan a hinchar los cojones y las narices al tiempo. Y además como ya no eres pequeño, los reyes te traen la mitad de cosas, en mi caso nada.

PD: os dejo algo de lo mejor que han dado las navidades, el disco de villancicos de Phil Spector

~ por moltosito en Diciembre 23, 2008.

5 comentarios to ““A ver si quedamos un día y nos tomamos unas cañas…””

  1. Que bien Rafaé, que puta verdad la falsedad de la gente ¿porqué cojones hay que ser bueno en Navidad?

    Menos mal que este año me las paso estudiando como un cabrón, van a ser las mejores Navidades.

    Sólo se salva la San Silvestre y las cañas de Nochebuena /gafas en Nochevieja con los amigos que vuelven de fuera.

    Encima acabó de ver a Rajoy recordándome que estoy en Navidad, sera gilipollas

  2. Joder rafael, verdades como puños…me despollo copon.

  3. La navidad son unas fechas entrañables para poner a prueba el aparato digestivo. Poco más. Pero una cosa es renegar de ellas y otra meterte con artistas como Ángel Garó, Jaimito Borromeo, Lina Morgan y Raphael, comunista de los cojones.

    Aprovecho la ocasión para felicitarte las fiestas y desearte un buen año.

  4. en cadiz la frase suele ser mas… “¡joe pisha que de tiempo!… blablabla… quillo, po ya nos llamamos si eso y quedamo un diita, no?”

    la noche de ayer estuvo bien,empezo con mucho sueño (mucha comida, mucho vino), aunque mas tarde acabe despertando. hubo gente pesada del instituto “y tu que, donde estas?” porque en cadiz los que se quedan son bastante pocos… ignacio hablando muy alto, acosando sexualmente a todo lo que se le ponia por delante, para variar, no me pelee con el dani, sino que nos reimos bastante… con amparo genial, como siempre (maldicion, quiro vivir en la misma ciudad que ella…) y despues del meduseo, acabamos en un bar donde ponian house… y hasta que no fui al baño no me di cuenta de que era de ambiente.creo que yo era la segunda heterosexual del lugar (la camarera y yo). (de hecho, me da pena no tener un blog como el tuyo para hacer una entrada hablando del garito). la apoteosis final fueron todos los gayer cantando “pero mira como beben los peces en el rio” en una mezcla entre flamenqueo-carnaval-villancico…

    odio la navidad, odio ir de compras, el bullicio, el agobio… pelearme con mi madre porque no le ayudo en la cocina, pa que luego no me deje hacer nada…
    pero no se me ocurre con quien podria pelearme y estar mas a gustito que con mi familia.y despues, estar con mi gente. y hacer barro, fisuelos, y galletas con ada.

    acabo de venir de estar tomando una cerveza con esta gente en el flamenco, y ha caido un “ya te llamo y quedamos”, pero este espero que se cumpla(te acuerdas de mi amigo aaron?).

    un besote y no te castigues mucho el higado, amor mio

    o si y hacemos foie.

  5. se me olvido decir que siempre me pongo enferma en navidad.empacho o frio

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