All-Star Game (I & II)
Después de duras lesiones (cerbrales) he vuelto al baloncesto. Todo empezó porque organizar pachangas de fútbol es imposible. Conseguir diez personas para que se arriesguen a un enfisema pulmonar es harto complicado, pero 4 ó 6 es muy fácil, para demostrar sus fundamentos en una cancha de baloncesto.
El primer partido fue una vergüenza. Empezamos Toni Kukoc aka Quique y yo (Dr. R) contra Andrea Meneghin (aka Gabriele aka Simoncelli) y un amigo suyo que llamaremos Iturbe. El partido empezó con una maravillosa jugada en que Kukoc pasó al Dr. R que recibió de espaldas y ganó la posición para realizar una bandeja perfecta. Había miedo en el equipo de Meneghin. En la jugada de respuesta, el italiano intentó un tiro en suspensión pero se llevó un pinchito de merluza de la conexión croata d la Región de Murcia. Parecía que todo iba a ser un camino de rosas para los de Libertad. Pero una sequía anotadora de 15 minutos con un 2-0 en el marcador y un sequedad bocal provocada por la solana se erigieron como indicadores de loq ue iba a ser el partido. Llegó otro italiano para reforzar el equipo de Iturbe y Pittis, mientras Juanan Morales se unía al nuestro, un absoluto desconocido que demostró tener muchos kilómetros de baloncesto. Mientras la gente lucía palimito escalando en el rocódromo de la complutense nosotros jugábamos un partido en que el único que defendía era el sol. Miles de tiros fallados, Simoncelli que parecía haberse propuesto romper la canasta, pases al hueco de Iturbe,… Un despiporre. Pero la conexión entre el Dr. R y Juanan Morales, combinados con una defensa que huía de los atacantes hicieron crecer el parcial. Gracias a el colchón de puntos conseguido por Liberty Conection, Kukoc se propuso meter una canasta de espaldas a dos manos y lo intentó no una sino mil veces. Todas con el mismo resultado. Agua. Los italianos desquiciados empezaban a bloquear con los codos y a mí me dejaron la riñonada al jerez. Empezaba a dolerme todo el dorsal derecho de tirar sin calentar, pese a que acabé haciendo mis cositas. El partido se hacía eterno con innumerables paradas a beber agua caliente y yo de vez en cuando proponía ir a beber cerveza. Pero la gente quería seguir. Hasta que en una parada los italianos y su mancebo se rindieron ante el diámetro de las ampollas de su capitán. A mí me vino de perlas porque me deshidratab por momentos. Así que acabamos bebiendo cerveza y restregando a Ricardo Pittis su poco acierto en el tiro.
Ayer Jueves llego la segunda edición del All-Star. En un lado Kukoc y Dr. R. En otro Kaspars Kambala (aka Benja) y Meneghin, calentito después del baño de la semana pasada. Dos contra dos. La cosa pintaba mal para mis pulmones. Kambala llegó con su traje y una percha y se vistió de corto, aunque nos decepcionó que no llevase ni muñequera ni cinta en la cabeza. El partido fue dominado bajo los aros por Kaspars Kambala y Andrea Meneghin metía los triples más inverosímiles mientras Kukoc intentaba tirar del carro con una muñeca prodigiosa a media distancia. Yo me arrastraba por la pista y no llegaba ni a la canasta. Tardé más de media hora en anotar. El sr Calvo afinaba su zurda en la zona y nos destrozaba el ojete aprovechando su peso y su traspiración, que le hacía muy escurridizo. Sus bloqueos directos eran un baño de feromonas. Mientras Kukoc y yo tirábamos demasiado fuerte desde cerca y demasiado flojo desde lejos. El bache físico del principio me duró mucho tiempo pero acabé anotando y luchando por mi sueprvivencia en el rebote. A la Liberty Conection nos faltó mucha mala hostia bajo los tableros y en los bloqueos, mientras nuestros contrincantes nos trabajaban las costillas y frenaban las entradas con hostias de auténtico espanto. Uno de los factores que jugó en contra de los dos equipos fue la jamonada que se puso a jugar al voleibol en el campo adyacente. El automático se disparaba en los cambios defensivos y siempre había alguno que se quedaba solo, pero conseguimos dominarlo.
El partido se alargó hasta más allá de la hora y media con paraditas periódicas a beber agua. Unos tipos con mucha pinta de semi-profesionales nos ofrecieron echar un partidillo, a lo que Benja contestó “Somos cuatro sacos de mierda luchando por nuestra supervivencia”. Eso era un no. No estamos preparados para hacer el ridículo con desconocidos, eso lo dejamos para los fines de semana.
Pese a que al final Kukoc y yo conseguimos maquillar el resultado, las gafas fueron mínimo de bucear. La semana que viene la revancha. Espero estar en mejores condiciones. Pero voy a hacer un análisis de los que seremos habituales en estas pachanguitas:
Gabriele aka Simoncelli aka Andrea Meneghin:

Le faltan centímetros, como a todos. Sucio tapado, defensor pesado mientras no le salen ampollas como rodajas de chope en los pies. Mejoró mucho en el segundo partido con tiros que todavía no se cree que ha metido. El que mejor fondo tiene, cuando se traiga sus zapatillas de confianza de Nápoles puede ser un jugador temible, dentro de nuestro nivel brocista.
Benjamín aka Kaspars Kambala:

Excepcional en el bloqueo, buen reboteador e infalible con sus tiros a tabla. Difícil de defender por su condición de zurdo aunque muy sensible a mis sucias tácticas de trash-talking, es decir, decirle cosas antes de que tire. Su peso y su magma ardiente le hacen imposible de mover en el sitio donde él quiera estar. Kambala el de verdad, ahora es boxeador, como Benja. Demasiadas coincidencias.
Quique aka Toni Kukoc:

La mejor progresión. Buen tiro de media distancia, aunque flojo en la bandeja. Defendía con todo lo que podía (varios tapones), buen reboteador y empieza a aprovechar sus largos brazos. El que tiró del carro en el segundo enfrentamiento.
Rafa aka Dr. R:

Por supuesto ya que escribo esto me cojo el mejor alias. Físicamente mal, se me ha olvidado botar con la izquierda. Durante mi bache físico del principio del partido tengo menos reflejos que Ricardo Rocha. Robó bastantes balones pero más por fallo del contrario. Cuando bajaron la intensidad en el segundo partido empecé a meter tiros en suspensión y bandejas poderosas. Claro que cuando menos defendían. Bicicletas ni hablamos y botar con la izquierda mal. Me falta rodaje pero puedo dar más de mí, eso está muy claro. El tiro de larga distancia se resume en que 6 metros se me hacen como diez.
Con esto, todo el que quiera jugar que se ponga en contacto con alguno de los mencionados. Entre semana con muchas ganas y poca clase entretendremos a los espectadores que se dignen a venir. ¡Ah! Por cierto, no tenemos cheer leader, así que almidonad vuestras falditas.

Os vamos a poner las gafas de soldar en cuanto mi hombre de confianza en el perímetro (Simoncelli) apañe unas zapas serias, que eso on era una ampolla era casi un frisbee.