Archivo | julio, 2009

Ray Bradbury: “If you hide your ignorance, no one will hit you, and you’ll never learn”

27 jul

La semana pasada me leí “Farenheit 451″, de Ray Bradbury, uno de esos libros que como que te parece que tienes que haber leído. El caso es que hace algúnt iempo leí “El vino del estío”, también de Bradbury. Pero claro, “El vino del estío” es una obra atípica de Bradbury, pues habla sobre la infancia, mientras que la mayoría de su obra es de ciencia ficción. Curiosamente, este fin de semana y con motivo de una reedición, había una entrevista al escritor americano en el Babelia de El País. Al tipo a entrañable no le gana nadie. Aboga por el valor del papel escrito y ataca a internet por banalizar la lectura y convertir la cultura en un producto efímero. Además dice que su truco es escribir por y con amor, y en eso tiene más razón que un santo. Una de sus grandes frases, pronunciada en una conferencia, es: “Mi trabajo es ayudar a que os enamoréis”. También sostiene que todas las mujeres que han pasado por su vida eran bibliotecarias, profesoras de inglés o libreras, le encanta que una chica pueda citarle a los clásicos y/o catalogar libros. Qué tío más grande… Vamos con el análisis.

“Farenheit 451″ habla sobre un futuro en el que los bomberos (firemen en inglés, tiene más sentido) en vez de apagar fuegos, queman libros. El título hace referencia a la temperatura en que el papel combuste. Bueno eso lo sabriáis muchos aunque no lo hayáis leído. A través de la historia Guy Montag, uno de estos bomberos, se hace una defensa de la espontaneidad y de la lectura como fuente de sabiduría más allá del mero estudio y el entretenimiento. Mi tesis personal del libro es que el embobamiento de la población a través de la globalización y los medios de comunicación de masas conllevará funestas consecuencias a la cultura en general y la lectura en particular. Como siemrpe pasa con las obras maestras, es atemporal, pues Bradbury lo escribió al principio de la Guerra Fría y con la Caza de Brujas en marcha, pero leído ahora da bastante miedo, sobre todo cuando cerraba el libro y encendía el televisor y estaba “Sálvame”.  [Por cierto una de las grandes obras maestras de Bradbury es "Crónicas Marcianas"]

Además de la historia central sobre la unidad anti-libros y todo lo que ahí se puede leer entre líneas, está el personaje de Clarisse McClellan. Esta chica de 17 años es la que siempre preguntaba por qué y no cómo, la que en vez de ver el televisor simplemente miraba al cielo, la que disfrutaba ante el más mínimo milagro de la creación,… y abre los ojos a Montag y al lector. Clarisse tiene una familia en la que hay comunicación, no como en el matrimonio Montag, la gente habla, ríe, discute,… más allá de los entretenimientos ofrecidos por el férreo sistema. Y ahí es donde se une a “El vino del estío”.

“El vino del estío”, mucho más bonito su título original, “Dandelion Wine” [Vino de diente de león], es un libro sobre la infancia, al parecer con tintes autobiográficos. Douglas Spaulding pasa el verano en Green Town, Illinois, junto a su familia y amigos y los vecinos del pueblo. El libro está compuesto por múltiples historias que giran en torno a la vida cotidiana del pueblo durante el verano de 1928. El libro exhala realismo mágico en algunas partes y yo acabé recordando de otra manera todos mis veranos de infancia en casa de mis abuelos y creándome mi propia versión. Empecé a verlos con los ojos de Douglas Spaulding y todos los recuerdos que tenía, que no eran malos casi ninguno, se convirtieron en muy buenos recuerdos. Para Douglas (Bradbury) lo más maravilloso es darse cuenta de que uno está vivo y disfrutar de cada una de las pequeñas cosas que pasan a lo largo de un día cualquiera. Sus juegos y travesuras junto a su hermano Tom llenan de alegría sus días, mientras los excéntricos vecinos del pueblo siguen con sus vidas, mucho más interesantes de lo que pueden parecer cuando se les ve sentados en el porche con un vaso de té helado.

Por eso, “El Vino del Estío” y “Farenheit 451″ tienen un punto muy importante en común. Uno recordando el pasado y el otro previendo el futuro, quieren reivindicar lo maravilloso que puede ser un día cualquiera si abrimos los ojos y miramos por la ventana, y salimos de lo que nos están diciendo que hagamos. La cita que abre “Farenheit 451″ resume esto muy bien. Es de Juan Ramón Jiménez: “Si te dan papel pautado, escribe por el otro lado”. A mí hacía tiempo que no me servía la lectura de un libro de una manera tan personal, es decir, tan directa con mi propia vida cotidiana. Los dos libros de Bradbury me han ayudado a reconducir mi vida en ciertos términos, como pulir recuerdos, y eso se refleja en detalles como las sonrisas que se me escapan cuando paseo por el jardín de mis abuelos y me acuerdo de donde jugaba a las chapas, las hostias que me he dado en bicicleta, que árbol intentaba trepar, donde cazaba zapateros y qué zona estaba llena de saltamontes. Debería chupar una de esas flores dulces y moradas que le encantaban a mi conejo Mauricio, seguro que me acuerdo de un montón de cosas. De hecho ahora mismo tengo el sabor de esas flores en la cabeza. Y eso es impagable, como todos los recuerdos y experiencias que caben en una botella de vino de diente de león.

PD: de “Farenheit 451″ hay una película dirigida por Truffaut, con Oskar Werner (el Jules de “Jules et Jim”) y Julie Christie. Bradbury dijo que era fiel en un 90% al texto, pero temblad, Mel Gibson ha comprado los derechos por medio millón de dólares y va hacer un remake.

Spain is Pain: Luis García Berlanga

23 jul

El otro día de resacaza vi “Todos a la cárcel” una película menor, aunque divertidísima de Luis García Berlanga. Como siempre me gusta meterme con el Cine Español, diré que si atrae tan poco, también puede ser porque cada vez es menos español.

Berlanga es mi director de cine español favorito. Suyas son “Bienvenido Mr Marshall”, “Los jueves, milagro”, “Plácido”, “El Verdugo” y “La Escopeta Nacional” y sus secuelas. Luego tiene otras buenas películas como “La Vaquilla” o retorcidas, como “Tamaño Natural”. Pero centrándonos en la primera tanda que he dicho, podemos decir que es uno de los tipos que mejor eludió la censura, que más palos a dado a la Iglesia y sobre todo, que más palos nos ha dado a todos los que hemos nacido en este país. Ha reflejado la cultura del pelotazo, la doble moral del nacionalcatolicismo, el paternalismo de las clases altas y el oportunismo del boom económico de los años 60 que desencadenó en la destrucción visual de una gran parte de nuestro país, la costa de levante.

Es una figura a reivindicar junto a Rafael Azcona, su guionista de confianza y probablemente uno de los mejores escritores de argumentos que ha dado este país. El humor negro aplicado a la crítica social de las películas de Berlanga, con un punto de cochinismo, hortera y malababa, es decir, de lo más español. Sus películas están llenas de perdedores (José Luis en “El Verdugo”, Jaume en “La Escopeta nacional”, el alcalde de “Bienvenido Mr. Marshall”,…) de los que se aprovechan una panda de jetas, que tardaría mucho en enumerar, pues en sus películas hay más jetas que gente noble.

El sexo también está bastante presente en sus películas, sobre todo una vez muerto Franco, que podía ser más explícito. Pero la sexualidad para Berlanga es ridícula, debido a la represión que sufrió el país, los personajes que tienen relaciones o situaciones sexuales en sus películas son unos enfermos, hacen gracia pero dan bastante asco. Como el marqués padre y el marqués hijo de la trilogía Nacional.

La Iglesia católica es un cáncer para la sociedad española, imponiendo sus normas y metiendo la mano en el cepillo a más no poder, faltando al imperativo universal continuamente. Sus acciones tienen como resultado unas gentes con más miedo del qué dirán que de la ira del propio Dios. Una máscara, un teatrillo. “Plácido”, en la que se refleja con una dureza extrema la lucha de clases durante la campaña “Invite a comer a un pobre” durante una nochebuena, es un ataque durísimo al paternalismo católico y a su utilización como lavado de imagen. Pero lo que es el colmo es “Los jueves, milagro” en la que un pueblo de la españa profunda decide seguir el ejemplo de Lourdes o Fátima, dejando caer que los milagros de ambas ciudades son un engaño y un negocio, y pregonar que los jueves San Dimas se aparece en las vías del tren. Por supuesto todo se convierte en un gran negocio, con venta de agua bendita y demás cosas. Hay luchas intestinas entre los poderes fácticos y el cacique local por seguir con la farsa o no.

Por eso Berlanga me parece lo más auténtico que ha dado el cine patrio, porque refleja lo que somos y/o eramos. En “Todos a la cárcel” que yo había visto hace muchísimo y revisité el otro día, los ataques van dirigidos a los políticos de la democracia, a su caradura, su pose y sus vicios caros, así como el servilismo hacia los americanos. Es una obra menor clara, pero mejor que muchas obras de corte social que se han estrenado en los últimos años. El espejo social en el que se convierten las películas de Berlanga deja en muy mal lugar a gente como Fernando León y otros modernos pseudo-sociales. Lo que da un poco de miedo es que Berlanga ha sido y serám siempre un comediante, ataca los males desde la risa. Bueno la verdad es que no da miedo. Así somos. Este país es mucho más cuerdo gracias al humor negro, y gracias a este valenciano fetichista de los zapatos, algunos lo hemos mantenido y hemos hecho de él nuestro escudo.

Esta noche o mañana proyectaré en el I Festival Dependiente Obispo Quesada “La Escopeta Nacional” para que la gente sepa como funcionaba (el que no lo sepa) los negocios durante el tardofranquismo y la putada que fue para muchos arribistas y nepotistas que llegasen los tecnócratas del Opus Dei al gobierno, convirtiéndose este en un nido de meapilas o en su defecto, gente que iba de meapilas con oscuras intenciones. Es una película divertidísima, aunque mi preferida es “El Verdugo”. En “La Escopeta Nacional” no se para de echar sal en un montón de heridas abiertas: los nacionalistas, la Guerra Civil, el cine patrio, la aristocracia republicana, la Iglesia, el mundo de la farándula,… Imprescindible.

CR9 en Madrid: Ha llegado el mesías

6 jul

Bueno, Cristiano ya está aquí. El deseado ya ha sido presentado ante un Bernabéu lleno, acompañado por Esusebio, “la pantera negra”, y Di Stéfano. Viendo el circo que ha montado Florentino para presentar a su inversión, que no gasto, de 96 millones de euros, la cabeza se me ha llebnado de pensamientos.

Lo primero es que cada vez me parece más que Florentino usa a Di Stéfano de mascota o de jarrón, no sé muy bien. De la Saeta me parece que no se ha dicho todo lo que se debería, que es un símbolo de casi todo lo bueno que puede representar una persona y ponerle al lado de Cristiano me da la risa. Me parece que son lo contrario y que cada uno representa el fútbol de su época. Cristiano estaba más contento que unas pascuas con 80.000 personas riéndole casi todas las gracias y un montón de poligoneritas con las bragas húmedas mirando a un tipo que la mayoría de la gente se piensa que es delantero centro, cuando realmente es un llegador. Di Stéfano era el jugador total antes que Cruyff, digan lo que digan, defendía, atacaba, marcaba y lideraba al mejor Madrid. Cristiano Ronaldo es una bestia. Físicamente es un toro, regatea bien, tira las faltas con una fuerza como para tirar el muro de Berlín, remata de cabeza e incluso pasa. Pero le gusta demasiado que le miren. El día que salió en la televisión con una camisetilla de tirantes, gafas de pantalla, gorra de medio lado, pulseras, rosarios y un ferrari como si su polla midiese 4 cm, muchos nos dimos cuenta de que el Madrid había fichado a un chulo piscinas que no encaja con la imagen de señorío que pretende dar Florentino, pero bueno, da dinero ¿no?

El portugués ha ganado casi todo lo ganable con 24 años y eso no lo soporta nadie sin volverse un gilipollas. Me contó un residente en Inglaterra que cuando Ferguson le fichó siendo un tirillas, un piscinero que solo sabía hacer bicicletas. Sir Alex le dijo que si quería ser el mejor jugador del mundo que le hiciese caso en todo lo que dijese. Cristiano aceptó el trato y cuando se ha convertido en el mejor (o casi, no quiero entrar en discusiones), ha dejado a Ferguson. El escocés “es” el mejor Man Utd de la historia, él sí podía hacerse con el portugués en un vestuario. Pellegrini no se hizo ni con el de River, con estrellas de segunda, o digamos mejor de categoría regional. Ahora el tipo este viene para vanagloriarse de ser el más guapo, el más cachas y el más guapo, pero ¿se acordará de jugar al fútbol? El tío sabe, pero que ambición tiene. ¡Ah! Se me olvidaba que su sueño de niño era jugar en el Real Madrid, como todos los que ficha Florentino. Es curioso, cuandop fichaba Lorenzo o Calderón, no lo soñaban desde niños. Eso quiere decir que Florentino solo busca a gente realemente comprometida con el escudo (jajajaja).

Su salario va a ser de 13 millones de euros netos, lo que hace que cobre como una estrella de las ligas americanas. Florentino dice que lo amortizará en nada y que va a vender 100.000 camisetas en una semana. Muy bien, a mí esto me huele a la historia del anterior mandato. Pero bueno, está claro que ha hecho fichajes inteligentes, menos este. Kaká es un jugadorazo y demasiado religioso para dar problemas. Un profesional. Albiol cumplirá. Benzema, le voy a robar la frase a un comentarista de la web de Marca, es como un melón. Como salga bueno, va a ser dulce y refrescante, pero como salga malo no va a haber quien se lo coma. Pero ninguno de los tres, rindan como rindan, van a joder el vestuario. Cristiano sí.

Cristiano romperá el vestuario por varias razones. Cobra mucho, posa mucho y es mejor que los dinosaurios del Madrid y, por supuesto, menos discreto. Luego está Sergio Ramos, que o se hace amigo suyo o le odia a muerte por quitarle su mercado dentro del chonismo ibérico. Va a ser un espectáculo ver a los dos quitándose la camiseta y apretando abdominales. Pobre Sergio. Casillas, que no es galáctico, es de Móstoles, estará tirándose de los pelos porque fichan todo por delante y además llega mucha más gente para quitarle todo el mérito que tiene.

El Madrid debería empezar a pensar un poco en el juego per se, no en todo lo que le rodea. Eso a partir de haber demostrado que las cosas funcionan. A ver si después del circo Cristiano (que no Romano), el de Kaká y los que vendrán por delante, el equipo es un coladero, Kaká acaba hasta la polla de Sergio y Ronaldo de resaca, Marcelo no aprende a defender y Casillas se harta de mandar a todos a tomar por culo por dejar huecos y el proyecto se queda en una preciosa colección de jarrones. Me parece muy bien que quieran ganar dinero, porque el fútbol es un negocio digan lo que digan, pero al Madrid no le falta dinero, le falta ganarse el respeto de Europa y del Barça.

Si no he entrado en el tema del precio y la crisis y eso es porque me parece una gilipollez. A mí no me parece bien que se paguen esas cantidades por nada, pero si lo piensas, en el mundo que hemos creado de oferta y demanda, así funcionan las cosas. Al Madrid le dejan el dinero porque lo va a devolver, a las PYMES no porque no están seguros. Punto. Eso de rasgarse las vestiduras es de oportunistas. ¿Cuánto gastamos en armas? Cristiano no mata a nadie, más que de vergüenza ajena con sus modelitos. Puede sonar populista, pero tanto como decir que es una vergüenza que este tipo gane lo que gane por dar patadas a un balón. Bueno él trabaja y le pagan por ello, así que en este país hay muchos que deberían callarse porque ni trabajan, pero sí cobran.

Estos paripés de presentaciones, de aludir a sensiblerías como los sueños de infancia, le quitan al fútbol lo poco de noble que tenía, le quitan epicidad, le roban el atractivo. Pero es que el fútbol ya no es nada de eso. Todo eso era cuando jugaban esos dos tipos entrañables que estaban detrás de Cristiano y Florentino, Alfredo Di Stéfano y Eusebio. Pasado y presente. A mí siempre me gustaron los clásicos. Este tipo, así como Ibrahimovic o Ronaldinho representan los tiempos por los que pasa el fútbol, egoísmo, merchandising, mal gusto y pocos EQUIPOS. Lo peor de todo es que los medios siguen dándoles bola a estas divas, en vez de decir de una puta vez que Xavi Hernández es el mejor jugador del mundo, pero no es mediático, y lo dice uno del Madrid.

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