Archivo | febrero, 2011

HBO: cuestionando el sueño americano

18 feb

La network HBO se preocupa en cada una de sus series de echar abajo algún mito de la edulcorada historia americana. Cada uno de los shows de la HBO redunda en 3 cosas: 1.º En todas partes cuecen habas; 2.º No es oro todo lo que reluce y 3.º Nunca digas este cura no es mi padre.

Los Soprano, serie estrella, pedazo de serie. Gloria. Tira el mito del mafioso glamouroso que me imagino los propios mafiosos se preocuparon en promocionar, el de la cuerda de El padrino, que no vende drogas. La ficción de los gángsters americana a veces cae en la aceptación, sobre todo los de segunda generación y en películas y series de mala calidad. Promociona la avaricia a toda costa y siempre ha sido una metáfora de la política americana. Pero en los Soprano va al extremo, ya que por primera vez (por lo menos para mí) se habla de como estos tipos no viven tan bien y sus familias tienen muchos problemas relacionados con el modus vivendi de su patriarca. Las mujeres de los Soprano miran para otro lado pero a la vez viven como reinas, como las mujeres de los futbolistas más o menos, que venden su dignidad a cambio de cinturones de Prada (no todas, me imagino, no quiero buscarme enemigos). Los Soprano demuestra que el crimen organizado es muy esclavo de sí mismo y que la avaricia rompió el saco [los refranes los estoy usando conscientemente, no soy yo de tanto refrán normalemente]. A través de una serie sobre mafiosos horteras de Nueva Jersey, los creadores cargan contra la familia americana, la mojigatería, el machismo y la hipocresía (de Carmela Soprano). También les dan un voto de confianza, en el sentido de que hasta el más cruel asesino se preocupa por sus hijo y quiere darles una vida digna y feliz. Los Soprano, como muchas otras series, acaba con el típico maniqueísmo americano. Nadie es bueno ni malo y el poder corrompe, ya sea político o en el sindicato del crimen. El dinero y la avaricia es lo que destruye a todas y cada una de las familias que van desestructurándose en Los Soprano. Sí, hay “medievaladas” en el camino, pero todo gira en torno a cómo los miembros de la banda medran para ascender y desplazar al que está un peldaño por arriba para tener que pagar menos tributo al de encima (y ganar más). El respeto lo da el dinero y una Smith & Wesson. Esta frase sacada de contexto la aceptarían muchos tejanos. Eso es lo que ataca sucintamente Los Soprano.

En The Wire cargan casi directamente contra Reagan y su guerra contra las drogas y todo lo que provocó y sigue provocando. Reagan es para los más liberales (económicos) uno de los mejores presidentes de la historia, para los otros el peor. Para mí, entre él y la Thatcher prácticamente vendieron los estados y acabaron de destruir el mundo. The Wire muestra la pobreza absoluta que hay en EEUU, la desigualdad, la vida en ghettos (de ricos y pobres),… También carga contra los políticos profesionales, aquellos cuya campaña se centra en ganar y después olvidarse (como todos, pero en EEUU llevado al extremo). Os remito a una de las entradas que hice sobre la serie y al comentario de Kicks sobre el chain of command y el punto de vista sociológico. Lo que pasa en Baltimore pasa en cualquier gran urbe post industrial americana, véase Philadelphia, que está al lado. La vida en la calle es la guerra y las reclamaciones al maestro armero, porque desde el senador al alcalde, pasando por la policía, etcétera, solo piensan en sí mismos y sus carreras, si no son corruptos directamente; y eso en EEUU significa tener un par de coches poco ecológicos, trabajar poco, ganar mucho y olvidarse de todo lo malo que pasa a unos cuantos kilómetros de tu casa. Un ejemplo: Omar le dice al abogado judío de la pandilla de los Barksdale “Yo robo a los narcos con una escopeta, tú con el maletín. Tenemos el mismo trabajo”, más o menos.

De Tremé ni hablamos. John Goodman se convierte en portavoz de todos aquellos que piensan que el desastre del Katrina fue más político que meteorológico. Cuando Kanye West dijo que Bush era un racista no le faltaba razón, porque como cara visible de la Unión es tan racista como ésta. A día de hoy se podría decir que es más cuestión de clase que de raza, pero bueno, ¿a quién le importa toda esa gente desplazada y sin casa de Nueva Orleans? Louisiana tiene una cantidad considerable de gente que vive por debajo del umbral de la pobreza y en EEUU hay más pobres de solemnidad de los que uno puede imaginar. En un capítulo, alguien reivindica que Nueva Orleans es una de las ciudades con más agitación cultural, mestizaje y originalidad que hay en todo EEUU pero que nadie se preocupa por ella. En esto se resume que todas esas herramientas de integración cultural valen mucho menos que cualquier industria armamentística, por ejemplo. Una ciudad que destaca por la conjunción de culturas, que ayuda al desarrollo de las personas y las sociedades no le importa una mierda al gobierno federal. Lo importante es echar una cortina de humo cuanto antes. Tremé es desesperante, aunque a la vez ves los cojones que tienen algunos para salir del fango (literal y metafórico) y la necesidad que tienen de poner todos juntos la ciudad en movimiento y como a raíz del huracán, los habitantes de NO unieron fuerzas y dejaron el egoísmo de lado, viéndose desamparados por el gobierno.

Lo bueno de Boardwalk Empire es que directamente trata el origen del crimen organizado y la edad dorada de los gángsters: la ley seca. El puritanismo provocó la prohibición y de ahí a convertirlo en un lucrativo negocio en un país con buen nivel de vida (hasta 1929). La hipocresía aquí va al extremo, ya que estaba prohibida la venta de alcohol, pero no el consumo. De tal manera que fue una medida para aplacar a los puritanos, pero el que consiguiese alcohol podía seguir bebiendo. Resultado: mafia, alcohol de mala calidad y serios problemas de salud, apoyados desde las elites que no querían dejar de tomarse sus copitas y a los que interesaba que la gente siguiese bebiendo mientras los grandes jefes del crimen pagasen a la policía y financiasen campañas electorales. Se hicieron inmensamente ricos y con el modelo de política americana, solo los inmensamente ricos pueden donar dinero a las campañas. Pero, por supuesto, esas donaciones no son desintersadas. En la serie, el crimen organizado de Chicago y de Atlantic City financian y ayudan en la campaña al presidente Harding, que no tenía muchas luces por lo que se cuenta, como Reagan, marioneta que cuando salía del guión impuesto por sus mecenas, la cagaba.

Lo de Deadwood es sencillo. Los americanos crearon su pasado épico a través de la conquista del Oeste. En realidad eso fue una sucesión de depravación y latrocinio. La idea era que todos los criminales iban al Oeste a territorios sin anexionar porque allí no había ley. Así que los habitantes de los diferentes pueblos más allá de las fronteras eran cazafortunas, fugitivos, proxenetas,… Lo mejor de cada casa. Por supuesto que había honrados inmigrantes que solo querían empezar una vida con su trocito de tierra pero, ¿quién era la Ley? Ahí lo dejo. Además, el modelo consumista americano ya estaba bastante arraigado. Todo lo que ganan los mineros se lo gastan en putas y en alcohol. Otra pregunta, ¿sobre qué se construyó la fortuna de la familia Hearst (Ciudadano Kane)? La respuesta para el que vea la serie.

Ahora estoy viendo Curb your enthusiasm (Larry David). Llevo dos temporadas y es, de las series que he visto, la que ataca a América de una manera más amable y a algo menos importante pero que sí rige el modo de vida americano: la corrección política. Larry David (hablo del de ficción) tiene un sistema de valores totalmente respetable que la mojigatería convierte en insostenible. Se busca problemas por todo y él es bueno e intenta adaptarse a lo que todo el mundo le pide y entonces todo va a peor. Resumen, no tienes que ser quién eres si no el que el grueso de la población quiere que seas. De los 20 capítulos que he visto yo creo que por lo menos en 18 alguien le dice a Larry David que tiene que pedir perdón por algo que no es para tanto. Él va a pedir perdón y entonces lía una más gorda. Bobadas como el stop & chat. Encontrate con un prácticamente desconocido y tener que pararte a hablar de nada. O que un tipo que no conoces de nada te pida una carta de recomendación porque has ido a dos cenas hipócritas con él. Larry siempre queda como el falto de tacto, el malo, el pervertido, el mentiroso,… cuando el sólo intentaba actuar como todos esperaban. Cuando actúa según sus (en mi opinión) respetables valores es casi peor, porque parece un ateo, cínico y listillo. Uno de los momentos sublimes es cuando le llaman self loathing jew, judío que se odia a sí mismo, por el mero hecho de que le gusta la música de Wagner. Otro ejemplo de cómo se mueve Los Ángeles y alrededores, es que nadie puede entender como un tipo con unos 400 millones de dólares en el banco sea tan sencillo en su forma de vestir y en sus gustos.

Tampoco hay que pensar que la HBO es una network con muchos ideales, yo lo veo más como mérito de los creadores de cada serie. De todas maneras, el cliente medio de la HBO es gente progresista y con pasta, cayendo en la paradoja de que lo mismo están sentados viendo The Wire, en vez de estar haciendo algo por el cambio. También me lo podéis decir a mí cada vez que hago una entrada de éstas. A pesar de todo, me parece que la labor que hace sí puede tener sentido porque la gente con capacidad crítica que vea sus series tendrá una buena fuerte de entretenimiento, conocimiento y abrirá su campo de visión.

PD: OZ la empecé a ver, pero no tuve güebos para seguir y Six feet under no la he visto. La serie sobre la cárcel dicen que puede ser de las mejores y más desconocidas de la historia, pero es que el sistema de prisiones americano es para echarles de comer a parte, subcontratado a empresas privadas, lo que repercute en la dureza de las penas. A más población reclusa, más dinero. ¡Los presos también son mercancía! A dos metros bajo tierra, me han hablado bien y pongo la mano en el fuego porque no sea una serie aséptica.

Silvio Berlusconi y el (pseudo) Fascismo

14 feb

Mi compañero de piso, entre otros, organizó una manifestación anti Berlusconi y en favor de las mujeres italianas, que gracias a Il Cavaliere se han convertido en trozos de carne.

La mayoría de los italianos que conozco que están fuera de Italia tienen una razón en común para irse de su país: no soportan a Silvio. No pueden con él y cada vez que sale un nuevo escándalo sexual o algún chascarrillo machista/homófobo se mueren de la vergüenza. Alguien me dijo que, aunque no lo parezca, el presente de Italia, ese neo-fascismo o post-fascismo o (en mi opinión) pseudo-fascismo en el que vive la república mediterránea, es el futuro de Europa y de Occidente. Yo creo y espero que no, y tengo las razones que se me ocurren para que eso no pase.

El fascsimo clásico, el de los de siempre, a parte de las ideas nacionalistas, anti sindicalistas (no siempre ojo, porque tenían su sindicato, pero eso huele a comunista) y conservadoras (moral impuesta por otro) no tiene mucho que ver con el de Silvio Berlusconi. Por eso le llamo pseudo fascismo. Coge ideas como el nacionalismo y la xenofobia, pero se olvida de otras como la rígida moral y sobre todo la programación cerebral del pueblo llano. Il Cavaliere ha optado por la opción contraria que es desviar la atención, convertirse en un chiste para que la gente no hable de todo lo que ha robado, del monopolio que tiene en la televisión italiana. A cada demanda judicial que le ponen sale una jamona de corta edad que de alguna manera pervertida y “viejoverdil” ha tenido un affaire con el primer ministro italiano.

En el mundo 2.0, con internet y las redes sociales es difícil que Berlusconi se meta en el bolsillo a toda la juventud, pero tiene una clase media y una población en la mediana edad que ya traía mucho machismo de antes y yo creo que no se lo pensó dos veces: su personaje sería el macho que no para de follar ni con 73 años, quedar como el Ladies’ man eterno. ¿O acaso piensa la gente que es el único millonario putero y al que le gustan las chicas jóvenes y/o de goma? Empezó a promocionarlo y como en realidad es un viejo verde, se le fue de las manos. El quería quedar sólo como conquistador, pero con unos pocos disidentes en los medios generalistas (muy pocos) y la juventud moviéndose en internet ha sido suficiente para que sus escándalos provoquen vergüenza en Italia y una mezcla de vergüenza ajena, consuelo y me río por no llorar en España, por ejemplo.

Una cosa incomprensible es que obviamente no puede tener el apoyo de la Iglesia Católica, que aunque no secunda a su persona, sí que lo hace con su partido. Eso fue uno de los errores de Il Cavaliere, perder un aliado tan importante que Andreotti sí se preocupó en tener, o por lo menos de manera más completa, para seguir ensuciando Italia. Pero la máquina de propaganda de Berlusconi roza con el totalitarismo. Controlando la televisión casi al completo, no necesita el parlamento para defenderse, pues sabe que allí habrá un momento en el que por vergüenza, no habra tránsfugas que comprar ni bajas de maternidad que provocar y le acabarán echando, por usar  la maquinaria del Estado en beneficio propio. A la gente la convence ocultándole información, desviando su atención y ganándose sus votos. Pero lo que da miedo es que la caspa, las jamonas y convertir la programación en “Noche de fiesta” durante 24h al día convenza al grueso de los italianos a votarle. O que eso consiga que la mayoría se olvide de como un conglomerado está utilizando un país entero para beneficiarse. Uno solo, que todos los países sirven a grandes empresas, pero a varias por lo menos…

Pero la esperanza que queda es que Berlusconi no tiene un ideario lo suficientemente fuerte para conseguir una base que le dé un poder que se alargue en el tiempo. Además, su régimen, sí es personalista, así que con su muerte, retirada y envejecimiento, se acabrá, si no lo echan antes, que no creo. Por eso creo que Silvio ha cogido ideas del fascismo, tiene la máquina de propaganda, pero ha elegido un mal camino en lo personal, en su forma de actuar. Los poderosos suelen ser intachables en lo personal de cara al público y se han preocupado mucho por serlo, para que la gente no pueda creer todo lo malo que está moviendo por detrás de la fachada. Berlusconi ha caído en un burdo error. Claro que si pensamos en su fortuna, su edad, lo bien que se lo está pasando a costa de la dignidad de las mujeres y que se va a librar de la cárcel por edad y por vericuetos burocráticos, lo mismo tampoco lo está haciendo tan mal. Pero su régimen pseudo fascista no creo que tenga continuidad en el tiempo.

El miedo que hay y creo que se respiraba en la manifestación de ayer por el centro de Madrid, es que hay muchas mujeres en Italia que han entrado en la espiral de machismo y puterío que el primer ministro italiano ha convertido en modelo de mujer “trabajadora”. La ministra de Igualdad, que debería ser una feminista de vieja escuela en mi opinión (y no como aquí en España, pero eso es otro tema) es en Italia una ex stripper y bailarina exótica y sabe dios qué más. Lo mismo pasa con la delegada de Gobierno en Lombardía, que para más inri, tiene más silicona en el cuerpo que una vigilante de la playa. Y la gente está tan desesperada que simplemente huye.

La única esperanza que tienen los italianos es que un día a Silvio se le vaya la mano con la viagra y acabé con un marichalazo y toda esta dictadura mediático-personalista-machista se acabe. O que los italianos en vez de huir intenten echarlo. Claro que para eso necesitan una oposición que no la prepare de alguna manera cada vez que llega al Gobierno.

PD: lo mejor de todo es que… ¿quién es super colega de Silvio? José Mari Aznar

Misfits: te viniste abajo…

1 feb

Misfits moló, durante 6 capítulos. Es decir, la primera temporada. Era difícil de llevar porque usa recursos vulgares. Para que os hagáis una idea, es una serie con una trama tan dependiente de “lo que pasa” en el primer capítulo que prefiero no tirar por ahí. De tal manera que escribiré sobre Misfits de una manera un poco críptica.
La historia trata de 5 chicos, bueno 6, condenados a cumplir servicios comunitarios por diferentes razones. Una pokera (chav) que metió de hostias a otra por llamarla puta (“slut”), un negro al que pillaron con una cantidad de droga suficiente para no ir a la cárcel, pero su novia acabó allí, un niñato que montó un pollo en una bolera, una jamona mulata que conducía borracha y un rarete que intentó quemar la casa de un tipo que le hacía la vida imposible en el instituto. Del 6.º no me llegué a enterar, sólo sale en el piloto. Todo esto en un barrio periférico de una ciudad inglesa, creo que es Londres pero nunca hacen referencia, aunque sé que lo graban allí…
Al principio mola, porque a pesar de la enrevesada historia, cada uno de los personajes es un poco un tipo distinto de adolescente, más o menos, e incluso de estrato social un poco diferente, pero siempre de clase media para abajo. Está bien que no sea una serie de ingleses vestidos de tweed y hablando impecablemente y con fina ironía. Son gamberros, son incultos pero al final tienen una nobleza rara. Sexo bastante explícito, drogas, gente desubicada, deshechos sociales, blabla. Mientras esto es así, bien. Pero en la segunda temporada, ¡ay!. Se convierte en serie adolescente pura y dura, los guionistas pierden el control de la trama y empiezan a cometer todos los errores que no cometieron en la primera. Es decir, todo lo que hilaron fino para que una serie “teen” nos gustase a mayores de 25 se lo cargaron en la segunda temporada. Deduzco que fueron tan sucios como para engancharnos con lo bueno y luego pretender vivir de las rentas (¿os suena el sistema?). Mal. Estuve hablando con un amigo que me lo recomendó hace tiempo y le dije “La segunda temporada es tan mala que no pienso ni ver la tercera”; “Te entiendo perfectamente” fue su respuesta.
La serie tiene muchos buenos puntos, pero el cambio es tan brutal, la pérdida de punch, que da hasta pena. Aunque he de decir que los actores me parecen bastante buenos y muy divertidos algunos. Otros como Simon, el rarete, me acaba sacando un poco de quicio y para cuando empecé a quererle, ya odiaba la serie. Me pasó lo mismo con el niñato Nathan, que acaba siendo entrañable sin dejar de ser el mayor mamón de ficción que he visto en mucho tiempo. Mi preferida era la pokera, por cómo habla, por las collejas y hostias que da cuando la tocan la moral y porque es la más honorable de esa panda, me parece. Del negro y la jamona, como que ni frío ni calor, a pesar de el protagonismo que va cogiendo el primero. Psss.

Debe ser de las primeras veces que escribo sobre una serie para ponerla a caldo, pero no tenía más remedio. Lo que no deja de ser bueno nunca es la música, temazos en todos los capítulos y de lo más variado y aparentemente fuera de lugar. Si en Los protegidos pusiesen “Smokestack’ lightning” de Howlin’ Wolf, me quedaría con el culo torcido. Bueno, lo que pido es utópico. Igual que con la música de garrafón, los ingleses hacen mucho mejor las series de garrafón. Aunque está al principio no rascaba tanto.

PD: cuando escriba de Breaking Bad o Boardwal Empire, os daré más detalles, tienen más chicha, se puede hablar de ellas sin desvelar trama.

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