Este verano no sé exactamente cuál es la canción del verano. COn eso de que no trabajo las fiestas de los pueblos pues no me entero, además, como tampoco salgo últimamente por sitios habituales, pues como que es casi imposible que me sepa el top. Eso sí, gracias a la TV y los anuncios de politonos, sé que que las opciones son “Verano Azul (nuevo mix)”, la de Carlos Baute y me imagino que “Billy Jean” por eso de remover la mierda.
Pero yo he confeccionado mi propia lista, debería esperar 15 días para ver si hay nuevas incorporaciones y salidas y cosas de esas (no me llamabáis Fernandisco, hijos de puta), pero como no se me ocurre nada sobre qué escribir, y el tema The Wire lo tengo muy trillado, pues aquí está mi top 10 del verano. Ya que me voy de vacaciones la semana que viene, creo que estaría bien dejarlo escrito. Son las canciones que mas he escuchado o más se me han quedado dentro de la cabeza este verano. De algunas habrá audio/video, de otras no creo que lo encuentre.
10. “Young adult friction”, The Pains of Being Pure at Heart
Este verano, aprendiendo a tocar todo el disco de los Pains, pude ver las letras. Son preciosas, sórdidas a veces, melancólicas otras y adolescentes casi siempre. La canción que he escogido, aunque podrían haber sido casi todas, me recuerda a cuando mi amigo Juan decía que a la biblioteca de la facultad se iba a casi todo menos a estudiar. Sobre todo se iba de miranda y a buscar los ojos de las chicas.
9. “Chicago (acoustic version)” de Sufjan Stevens
Sufjan mola. Sabe hacer canciones exhuberantes para escuchar a todo volumen y joyitas minimalistas. Además las letras están guapísimas y llenas de referencias (tiene una canción que se llama “Saul Bellow”). Un ejemplo glorioso es está versión de una de sus canciones más barrocas hecha tan solo con guitarra y trompeta. “Dormimos en aparcamientos/pero no me importa/estaba enamorado del lugar”. Eso sí, creo que el disco que más me gusta es “Seven Swans”.
8. “Sugar Hiccup” de Cocteau Twins
Esta canción ha despertado opiniones encontradas. María Eugenia me dijo que era una canción como para follar, yo la dije que mejor para hacer el amor. Pero Rosa desmontó toda la teoría diciendo que hiciesen lo que hiciesen los Cocteau Twins le ponían triste. A mí esta canción me da la vida y me parece que es un resquicio de esperanza en la discografía de los escoceses, no por malos, si no porque es verdad, a veces, son demasiado tristes. Pero ya he dicho alguna vez que nos gusta ponernos tristes escuchando canciones.
7. “Cape Canaveral” de Conor Oberst
Conor Oberst como Conor Oberst le da mil vueltas a Conor Oberst como Bright Eyes. El que quiera entender que lo entienda. Esta canción que abre el disco tiene una letra preciosa, críptica pero clara sobre la nostalgia y los sueños de infancia y como aunque aprendamos, cometemos siempre los mismos errores. Y tiene una de las mejores y más americanas frases que he escuchado en mucho tiempo: “la victoria es dulce incluso cuando la presencias desde los asientos más baratos”.
6. “Tema del pototo” de Almendra
La santísima trinidad del rock argentino está formada por Charly García, Luis Alberto SPinetta y el tercero lo pone cada uno. Unos ponemos a Calamaro, otros a Firo Páez y otros a Luca Prodan. Pero los dos primeros están claros. Almendra es el primer grupo de Spinetta. Con 19 años y en 1969 sacó un disco que si en vez de en Argentina lo hubiesen publicado en GB o EE. UU. nos estarían dando el coñazo metiéndolo en todas las listas habidas y por haber. Psicodelia, pop, folk, hippismo pero también un toque porteño. Discazo. La canción que nos ocupa fue el primer single de la banda.
5. “Dreams come true girl” de Cass McCombs
Cass nos ha jodido la vida a la mayoría de hombres heterosexuales y mujeres lesbianas. Ha escrito la canción más bonita y más sencilla que se puede escribir a una mujer de la que estás enamorado. Se ve a la legua que es un musista convencido. A parte del título, que ya es demoledor, la letra entera es para morirse de envidia o robársela en cuanto se descuide. Solo una frase: “He sido bendecido/tus ojos son como dos lunas”.
4. “Sueisfine” de My Bloody Valentine
Esta canción es la rehostia bendita. Solo he encontrado un directo del año 1989. Bueno se oye como el culo, pero es lo que tiene MBV, que o los escuchas grabados o los ves en directo, no hay otra. Al principio se iba a llamar “Suicide” pero lo cambiaron por “Sueisfine” pero en directo decían “Suicide”. El caso es que es pura rabia contenida que de repente la sueltan. La letra no es más que un montón de improperios y frases inconexas.
3. “Estación” de Sui Generis
Sui Generis fue la primera banda de Charly García, ese tipo que borracho se tiró a una piscina desde un quinto. Pero como ya he dicho antes, es algo así como Maradona en cuanto a rock argentino se refiere. Su primer grupo, de principios de los setenta, tenía como objetivo hacer canciones que se pudiesen tocar al lado de una fogata y solo con guitarras acústicas. Todo es muy campestre, pero a veces con tintes de humor negro (Rafa conquistado), sensibilidad extrema y poesía urbana. Es decir, un poco de todo. Y en castellano. Estación es una canción de minuto y medio que cuando acaba tienes que poner otra vez, porque es preciosa. Me acuerdo de Quique en el colegio mayor, cuando se la enseñé. La puso como siete veces seguidas y aun así, no le cogí manía, ni a Quique ni a la canción.
2. “Don’t ask” de Grizzly Bear
Estos tipos de Brooklyn han sacado uno de los mejores discos de este año. Pero de eso ya he hablado bastante. Pero es que hace 5 años sacaron esta maravilla de cuatro acordes, un punteo de principiante y una letra preciosa. Grabada en casa de uno de ellos, no recuerdo cual, es una de mis canciones preferidas para escuchar de noche, solo, en mi cuarto. De hecho, le digo a la gente que prueben a escucharla así, porque es que parece otra canción.
1. “Innocent when you dream” de Tom Waits
Aquí ya se nos va de las manos. La canción podría ser “Way down in the hole” que para algo es la canción de The Wire. Pero no. Es mejor esta. Como un día le dije a alguien, cuando una canción de Tom Waits es bonita, es bonita de otra manera, es un concepto distinto de belleza. En esta canción lo demuestra. En los comentarios del video que os he puesto hay alguien que dice que es la canción que quiere escuchar cuando se muera. Puede ser porque la letra y el título tienen mucho de auto-perdón, auto-compasión y redención. “Son los recuerdos lo que estoy robando/pero uno es inocente cuando sueña…”. Me quito el sombrero.
PD: no están todas las que son pero si son (temazos) todas las que están.
PDD: Me he dado cuenta que llevo todo el verano prácticamente sin escuchar rap o reggae, ¡qué cosas!.
PDDD: Espero que os hayan gustado y que lleguéis a conocer a los artistas desconocidos que os hayáis encontrado

Después de escribir con los nervios a flor de piel, toca tirarse el pisto con una crónica periodística sobre The Wire.
Tampoco se profundiza mucho en la vida personal de los personajes. Muchos hablan de ella como si ya les conociesemos, fuera de todo contexto, y aún así lo poco que dicen puede llegar a ser muy importante. Es curioso que la serie hay sido creada por un periodista, porque se nota en una cosa. Casi todo el mundo que está en pantalla, está trabajando o hablando de trabajo. Aunque McNulty es el colmo de la adicción al trabajo, casi nadie se libra en la serie. Si están en el bar hablan de trabajo, si están vendiendo droga (trabajando), puede ser que hablen de chicas, pero siempre alerta.
PD: encima, para calentarte más la cabeza la canción es de Tom Waits. ‘Way down in the hole’ se llama y dice algo así como “tienes que mantener al demonio bien dentro del hoyo”. Probablemente la canción de Waits trataba sobre olvidar la bebida. Pero lo que transmite en relación con la serie es más bien desesperación. Alude a caminar junto a Jesús si te quieres librar de Satán. Parece Kaká quien habla, pero es más bien un mensaje de “como nos ayude el altísimo… estamos jodidos”.
Después de unos dos meses y medio viendo The Wire, el martes acabé con ella. Sesenta capítulos que, si no llega a quemarse el transformador de mi portátil, me habría metido en mucho menos tiempo. Así con todo, y en un año un poco especial que llevo y una temporada llena de desidia e inactividad (que acabó con mi llegada a Segovia) Baltimore ha sido casi como mi familia.
Si uno se siente algún tipo de empatía con cualquier personaje de The Wire, ya sea un policía de narcóticos o un chaval que vende viales de heroína en una esquina, es porque son gente normal, como cualquiera de los espectadores. Lo que pasa es que yo vivo a gustísimo y a ellos les ha tocado vivir en la jungla. Por eso por mucho que sea una pieza de entretenimiento, algo se te muere dentro cuando hay una baja entre tus personajes entrañables, a esos que apadrinas y de los que estás siempre atento cuando salen en pantalla.
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