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Misfits: te viniste abajo…

1 feb

Misfits moló, durante 6 capítulos. Es decir, la primera temporada. Era difícil de llevar porque usa recursos vulgares. Para que os hagáis una idea, es una serie con una trama tan dependiente de “lo que pasa” en el primer capítulo que prefiero no tirar por ahí. De tal manera que escribiré sobre Misfits de una manera un poco críptica.
La historia trata de 5 chicos, bueno 6, condenados a cumplir servicios comunitarios por diferentes razones. Una pokera (chav) que metió de hostias a otra por llamarla puta (“slut”), un negro al que pillaron con una cantidad de droga suficiente para no ir a la cárcel, pero su novia acabó allí, un niñato que montó un pollo en una bolera, una jamona mulata que conducía borracha y un rarete que intentó quemar la casa de un tipo que le hacía la vida imposible en el instituto. Del 6.º no me llegué a enterar, sólo sale en el piloto. Todo esto en un barrio periférico de una ciudad inglesa, creo que es Londres pero nunca hacen referencia, aunque sé que lo graban allí…
Al principio mola, porque a pesar de la enrevesada historia, cada uno de los personajes es un poco un tipo distinto de adolescente, más o menos, e incluso de estrato social un poco diferente, pero siempre de clase media para abajo. Está bien que no sea una serie de ingleses vestidos de tweed y hablando impecablemente y con fina ironía. Son gamberros, son incultos pero al final tienen una nobleza rara. Sexo bastante explícito, drogas, gente desubicada, deshechos sociales, blabla. Mientras esto es así, bien. Pero en la segunda temporada, ¡ay!. Se convierte en serie adolescente pura y dura, los guionistas pierden el control de la trama y empiezan a cometer todos los errores que no cometieron en la primera. Es decir, todo lo que hilaron fino para que una serie “teen” nos gustase a mayores de 25 se lo cargaron en la segunda temporada. Deduzco que fueron tan sucios como para engancharnos con lo bueno y luego pretender vivir de las rentas (¿os suena el sistema?). Mal. Estuve hablando con un amigo que me lo recomendó hace tiempo y le dije “La segunda temporada es tan mala que no pienso ni ver la tercera”; “Te entiendo perfectamente” fue su respuesta.
La serie tiene muchos buenos puntos, pero el cambio es tan brutal, la pérdida de punch, que da hasta pena. Aunque he de decir que los actores me parecen bastante buenos y muy divertidos algunos. Otros como Simon, el rarete, me acaba sacando un poco de quicio y para cuando empecé a quererle, ya odiaba la serie. Me pasó lo mismo con el niñato Nathan, que acaba siendo entrañable sin dejar de ser el mayor mamón de ficción que he visto en mucho tiempo. Mi preferida era la pokera, por cómo habla, por las collejas y hostias que da cuando la tocan la moral y porque es la más honorable de esa panda, me parece. Del negro y la jamona, como que ni frío ni calor, a pesar de el protagonismo que va cogiendo el primero. Psss.

Debe ser de las primeras veces que escribo sobre una serie para ponerla a caldo, pero no tenía más remedio. Lo que no deja de ser bueno nunca es la música, temazos en todos los capítulos y de lo más variado y aparentemente fuera de lugar. Si en Los protegidos pusiesen “Smokestack’ lightning” de Howlin’ Wolf, me quedaría con el culo torcido. Bueno, lo que pido es utópico. Igual que con la música de garrafón, los ingleses hacen mucho mejor las series de garrafón. Aunque está al principio no rascaba tanto.

PD: cuando escriba de Breaking Bad o Boardwal Empire, os daré más detalles, tienen más chicha, se puede hablar de ellas sin desvelar trama.

Arrested Development: No touching!

6 dic

En una semana de desidia provocada por el paro y el no pago (chiste internísimo) me vi la serie de la Fox Arrested Development [AP a partir de ahora]. Mi prima me había dicho que estaba bien, o se lo había oído decir… es igual.

La serie trata sobre la familia Bluth, próspera gracias al negocio inmobiliario. Residentes en Orange County, California, nunca han hecho nada por ganarse la ropa de diseño o, como mucho, han hecho el gilipollas. En resumen, una familia totalmente desestructurada (a su manera) con grandes problemas de madurez (de ahí el nombre de AP), seriedad e implicación con la sociedad. En otras palabras, viven en su mundo. El único con un poco de cabeza ni si quiera es el padre, que los ha hecho ricos, es el hijo mediano, Michael (Jason Bateman). El más normal, el más aburrido.

En el episodio piloto y es el único mini spoiler que voy a sacar en esto y da igual, Michael espera ser nombreado Jefazo (CEO en inglés) de la compañía familiar, pero cuando va a llegar el momento la que se lleva ese honor es Lucille, la mujer de George Sr., el patriarca. Ahí es donde empieza la trama de la serie, que a pesar de ser una comedia de las buenas tiene una trama bastante bien intrincada. Ojo.
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Rubicon 1ª Temporada

10 nov

Alea jacta est

Julio César, ordenando a sus tropas cruzar el río Rubicón.

La serie Rubicon es un ejemplo más de ficción de calidad de la AMC (los tipos de Mad Men y Breaking Bad), pero además de ficción que trata sobre temas demasiado reales. Versa sobre una agencia que se dedica a elaborar informaciones para los servicios secretos, en colaboración con los diferentes organismos de seguridad americana (CIA, FBI, NSA,…). Su objetivo es evitar ataques terroristas o cualquier amenaza contra cualquier aliado de EE. UU.

Por supuesto, los intereses de los mandamases de Washington se meterán por medio y, como dicen las promociones, “no toda conspiración es solo una teoría”.

La API (agencia alrededor de la que se desarrolla la trama) está dirigida por un tipo algo excéntrico que fuma a escondidas en su despacho, Truxton Spangler. Su mano derecha y aún más críptico es Kale Ingram (interpretado por Arliss Howard, el mismo “Cowboy” de La chaqueta metálica). Pero el protagonista es Will Travers, cuyo aspecto es una mezcla entre Mourinho y Jude Law. Es uno de los mejores analistas de la API con una gran habilidad para descifrar códigos incrustados en medios de comunicación. Su suegro, David Hadas, es otro de los jefes de la agencia (interpretado por el juez de The Wire). Maggie es la mosquita muerta que es un poco secretaria-asistente de todos e implica el punto romántico (con Will claro). El punto cómico (mínimo) lo ponen el trío de analistas (Grant, Tanya y Miles).

Los capítulos tratan a medias entre la trama principal de Will Travers y el día a día de la agencia, así como otro par de frentes que se abren. En el primer capítulo y nada más empezar, podemos ver a un tipo vestido con un elegante albornoz, en una lujosa mansión, se pega un tiro mientras la que parece su mujer juega en el jardín con unos niños. Por supuesto, el suicidio no tiene explicación aparente.

La serie es densita, al principio, pero luego bajaron un poco el tono. Es una investigación continua, como en un thriller, pero en vez de 2h de 13 capítulos de 45 minutos. A veces cuesta un poco coger las explicaciones, pero es muy interesante ver como van uniendo los puntos en una investigación a escala internacional. Pero al final, obviamente, la trama del protagonista es la que va situándose por encima. La atmósfera va haciéndose más angustiosa a medida que avanza la temporada. Cuando la mierda empieza a rebosar, empieza la manía persecutoria. Mientras, los que no saben nada más allá de su trabajo del día a día, empiezan a verse metidos en una investigación que va a trompicones, destruyendo su vida social. Hay que especificar que los trabajadores de la API no pueden decir en qué trabajan. Hay demasiados intereses, pero guardar ese secreto en un trabajo sin horarios no es fácil para la vida personal de nadie.

Rubicon es muy recomendable para aquellos que le gusten los thrillers, pero es mucho más elegante y realista que cualquier Informe Pelícano. El problema es que acabada la primera temporada, AMC no sabe si renovar para una segunda. Así que si alguien me hace caso, que se entere antes de nada si van a haber continuación; porque yo vi como un enfermo estos trece capítulos y al acabar, leí en varios foros que no están seguros de seguir haciéndola. También suelo recomendar ver las cosas en VO, pero en esta serie tener unos buenos subtítulos o hablar inglés es importante, porque como te despistes para beber agua o encender un pitillo, te pierdes la conexión entre un terrorista checheno y un espía iraní. Bueno, no es para tanto.

Rubicon mola, y la verdad es que las conspiraciones de que habla son demasiado creíbles. A mí me da miedo. Después de deducir que Breaking Bad es propaganda en favor de la reforma sanitaria de Obama, Rubicon puede ser un ataque frontal a las elites estadounidenses (sobre todo las empresariales-republicanas).

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