
Misfits moló, durante 6 capítulos. Es decir, la primera temporada. Era difícil de llevar porque usa recursos vulgares. Para que os hagáis una idea, es una serie con una trama tan dependiente de “lo que pasa” en el primer capítulo que prefiero no tirar por ahí. De tal manera que escribiré sobre Misfits de una manera un poco críptica.
La historia trata de 5 chicos, bueno 6, condenados a cumplir servicios comunitarios por diferentes razones. Una pokera (chav) que metió de hostias a otra por llamarla puta (“slut”), un negro al que pillaron con una cantidad de droga suficiente para no ir a la cárcel, pero su novia acabó allí, un niñato que montó un pollo en una bolera, una jamona mulata que conducía borracha y un rarete que intentó quemar la casa de un tipo que le hacía la vida imposible en el instituto. Del 6.º no me llegué a enterar, sólo sale en el piloto. Todo esto en un barrio periférico de una ciudad inglesa, creo que es Londres pero nunca hacen referencia, aunque sé que lo graban allí…
Al principio mola, porque a pesar de la enrevesada historia, cada uno de los personajes es un poco un tipo distinto de adolescente, más o menos, e incluso de estrato social un poco diferente, pero siempre de clase media para abajo. Está bien que no sea una serie de ingleses vestidos de tweed y hablando impecablemente y con fina ironía. Son gamberros, son incultos pero al final tienen una nobleza rara. Sexo bastante explícito, drogas, gente desubicada, deshechos sociales, blabla. Mientras esto es así, bien. Pero en la segunda temporada, ¡ay!. Se convierte en serie adolescente pura y dura, los guionistas pierden el control de la trama y empiezan a cometer todos los errores que no cometieron en la primera. Es decir, todo lo que hilaron fino para que una serie “teen” nos gustase a mayores de 25 se lo cargaron en la segunda temporada. Deduzco que fueron tan sucios como para engancharnos con lo bueno y luego pretender vivir de las rentas (¿os suena el sistema?). Mal. Estuve hablando con un amigo que me lo recomendó hace tiempo y le dije “La segunda temporada es tan mala que no pienso ni ver la tercera”; “Te entiendo perfectamente” fue su respuesta.
La serie tiene muchos buenos puntos, pero el cambio es tan brutal, la pérdida de punch, que da hasta pena. Aunque he de decir que los actores me parecen bastante buenos y muy divertidos algunos. Otros como Simon, el rarete, me acaba sacando un poco de quicio y para cuando empecé a quererle, ya odiaba la serie. Me pasó lo mismo con el niñato Nathan, que acaba siendo entrañable sin dejar de ser el mayor mamón de ficción que he visto en mucho tiempo. Mi preferida era la pokera, por cómo habla, por las collejas y hostias que da cuando la tocan la moral y porque es la más honorable de esa panda, me parece. Del negro y la jamona, como que ni frío ni calor, a pesar de el protagonismo que va cogiendo el primero. Psss.
Debe ser de las primeras veces que escribo sobre una serie para ponerla a caldo, pero no tenía más remedio. Lo que no deja de ser bueno nunca es la música, temazos en todos los capítulos y de lo más variado y aparentemente fuera de lugar. Si en Los protegidos pusiesen “Smokestack’ lightning” de Howlin’ Wolf, me quedaría con el culo torcido. Bueno, lo que pido es utópico. Igual que con la música de garrafón, los ingleses hacen mucho mejor las series de garrafón. Aunque está al principio no rascaba tanto.
PD: cuando escriba de Breaking Bad o Boardwal Empire, os daré más detalles, tienen más chicha, se puede hablar de ellas sin desvelar trama.
En una semana de desidia provocada por el paro y el no pago (chiste internísimo) me vi la serie de la Fox Arrested Development [AP a partir de ahora]. Mi 

Comentarios recientes