Lidia de España

(Sobre el concierto de Espanto, Lidia Damunt y Joe Crepúsculo en la sala 8 y medio)

Lidia de España, titular del marca como bien dijo Quique. Y es que ayer [viernes 16 de enero]en la sala 8 y medio se los comió a todos, por unas razones o por otras. No era una competición, pero ganó ella y perdió Joe Crepúsculo. De Espanto no voy a hablar. Sólo diré que no me gustaron, pero que tampoco me gustaron cuando los escuché grabados. Me da la sensación de que lo que hacen ellos lo hizo alguien muy bien hace diez años, pero creo que pueden mejorar.

Después de unas cañas entrañables en el Boñar de León nos dirigimos a uno de los tenpletes del modernismo madrileño, al 8 y medio a ver a unas cuantas perlitas del underground español o estatal o como haya que decirlo para no herir sensibilidades. Abrió Espanto y ya llevábamos un cubata. Durante el concierto de los logroñeses no prestamos mucha atención a la música pero sí a las celebridades que pululaban por la sala. Entre modernos, puretas y demás público estaban:

-David Beef y la Bien Querida (por él).

-El tipo que lleva el sello Elefant, me imagino que buscando nuevos fichajes o mordiéndose las uñas de envidia.

-Nacho Vegas y Christina Rosenvinge (dry martini Sexo anal, ya sabéis)

-Nacho Vigalondo (el de los “Cronocrímenes”, anteriormente conocido por su trabajo como guionista de Gran Hermano)

Alguno más habría, pero no vi yo nada así…

Cuando iba a empezar el concierto de Lidia Damunt, fuimos a pedir un cubata antes de bajar al ruedo. Mientras le tirábamos unos trastos inmundos a la camarera vimos a Joe Crepúsculo hablar con unos coleguillas, parecía tranquilo y, sobre todo, sobrio. Casi nadie le reconocía ni le decía nada…

Bajemos, que empieza Lidia. Sonido lamentable, y ella lo da todo, como siempre. De hecho, los problemas encabronaron a Lidia que vio como su canción “8 caballitos de mar” se cortaba. Entonces volvió a empezar y la tocase como si fuese el último tema que iba a interpretar en mucho tiempo. La Damunt nos dió lo que necesitábamos después del concierto de Espanto, energía y actitud. Una relación con el público de dentro a fuera, de dentro de sí hacia el respetable, sabiendo que ella no era la estrella de la noche, y se ganó a todo el público. La Bien Querida la animaba como lo hacía mi madre cuando jugaba al fútbol de pequeño: “Vamos Lidia, que lo estás haciendo muy bien”. Tocó incluso una versión de “Blue Suede shoes” y, aunque su versión me gusta, recimiendo a Lida que escuche la versión del rockero argentino Moris. Es muy diferente, pero muy bien traída. Otra cosa que me gustó de s concierto es que apenas paraba entre canción y canción, decía qué iba a tocar y lo hacía bien. Sin chistes, sin presentaciones demasiado largas, aprovechando el tiempo al máximo. Eso se agradece. Que de una hora que duran los conciertos normalemente, siempre hay 15 de hora que se va en monólogos sin gracia.

Fue acabar el concierto de Lidia Damunt, y el pseudo foso del ocho y medio se llenó hasta los topes de gentes deseosas de ver al Balón de Oro del Indie Español. Pero el Balón era muy pesado, casi tanto como la suma de los cascos y contenidos de los tercios de cerveza que Joey se metió en el cuerpo. A mí su “Supercrepus” me parece un disco tremendamente original, a parte de tener un palíndromo por título [gracias Nacho Hervías]. No, en serio, a mí el disco me soprendió porque era muy distinto. Desde que Astrud reivindicó debidamente a The Magnetic Fields, han salido miles de grupos de garrafón que pretenden usar cacharritos. A veces caen en un tecnopop de mierda,muy pocos conseguían que esos cacharritos siviesen para hacer canciones que sirviesen para algo más que bailar borracho rodeado de modernos. Pero Joe lo había conseguido, con letras ácidas, imaginario propio, referencias a cosas tan sencillas como una fiesta mayor,… A mí las dos primeras escuchas me impresionaron mucho. Pero el concierto fue una decepción. Joe con un teclado y otro tipo con las cajas de ritmo. Éste último no hacía más que pedir que le subiesen el volumen, así que los pocos matices que se pudiesen transportar al directo se perdían. Total, que una base del Fruit Loops y Joe cantando borracho por encima, tocando el piano fuera de tono. Le pudo la presión, y llenaba con chistes malos. A la tercera canción, Fran y yo pedimos a voz en grito su hit “Barcelona está llena de idiotas”. Pero a parte de que la mitad de la sala nos mirase como si insultásemos al catalán, no conseguimos nada. “NO reniegues de tu pasado” gritaba Fran.

Las caras de Mr Canas eran un libro abierto. A medida que avanzaba el concierto estaba más encabronado, ni si quiera el par de canciones coreadas por el público y que sonaron un poco mejor le gustaron. De hecho se le abrían las carnes viendo a todo el mundo encantado con una actuación tan sumamente decepcionante. Como bien decían Quique y Nacho, sabiendo como graba los temas, en casa, en calzoncillos, no había que esperar muhco más de su directo. Luego, nuestro contacto entre la gente guapa del underground bacelonés, del que omitiré el nombre, nos dijo que era la vez que veía a Joe más sobrio. Lo ponemos en cuarentena.

La sensación que me daba es que si el concierto que hizo lo hubiese hecho antes de ser encumbrado por la RDL a los altares del pop, probablemente la gente le habría corrido a gorrazos. También seguramente, Lidia habría sido la cabeza de cartel, como debería haber sido el viernes. A lo mejor, si esto fuese objetivo (no yo, la música en general), podríamos decir que el disco de Joe es mejor, pero Lidia hace unos directos entre lo salvaje, lo entrañable y lo urgente. El otro hizo karaoke hype. Una pena. Pero yo ya le he visto en directo y así me lo quito. Escucharé lo que graba y me pensaré muy seriamente ir a sus actuaciones. A los conciertos de Lidia seguiré asistiendo, siempre y cuando nunca use una banda de apoyo. Bueno sí, un batería como mucho, aunque no le haga falta. Así se convertiría en un trasunto de Jonathan Richman de la Región de Murcia, lo que sería bastante curioso.

Total, que al salir del concierto y ver a tanta gente contentísima con la actuación de Joe, nosotros no pudimos de parar toda la noche de arrancarnos con la paradoja que creó en el concierto “Esto sí, suena brillante”.

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