Spain is Pain: Luis García Berlanga

El otro día de resacaza vi “Todos a la cárcel” una película menor, aunque divertidísima de Luis García Berlanga. Como siempre me gusta meterme con el Cine Español, diré que si atrae tan poco, también puede ser porque cada vez es menos español.

Berlanga es mi director de cine español favorito. Suyas son “Bienvenido Mr Marshall”, “Los jueves, milagro”, “Plácido”, “El Verdugo” y “La Escopeta Nacional” y sus secuelas. Luego tiene otras buenas películas como “La Vaquilla” o retorcidas, como “Tamaño Natural”. Pero centrándonos en la primera tanda que he dicho, podemos decir que es uno de los tipos que mejor eludió la censura, que más palos a dado a la Iglesia y sobre todo, que más palos nos ha dado a todos los que hemos nacido en este país. Ha reflejado la cultura del pelotazo, la doble moral del nacionalcatolicismo, el paternalismo de las clases altas y el oportunismo del boom económico de los años 60 que desencadenó en la destrucción visual de una gran parte de nuestro país, la costa de levante.

Es una figura a reivindicar junto a Rafael Azcona, su guionista de confianza y probablemente uno de los mejores escritores de argumentos que ha dado este país. El humor negro aplicado a la crítica social de las películas de Berlanga, con un punto de cochinismo, hortera y malababa, es decir, de lo más español. Sus películas están llenas de perdedores (José Luis en “El Verdugo”, Jaume en “La Escopeta nacional”, el alcalde de “Bienvenido Mr. Marshall”,…) de los que se aprovechan una panda de jetas, que tardaría mucho en enumerar, pues en sus películas hay más jetas que gente noble.

El sexo también está bastante presente en sus películas, sobre todo una vez muerto Franco, que podía ser más explícito. Pero la sexualidad para Berlanga es ridícula, debido a la represión que sufrió el país, los personajes que tienen relaciones o situaciones sexuales en sus películas son unos enfermos, hacen gracia pero dan bastante asco. Como el marqués padre y el marqués hijo de la trilogía Nacional.

La Iglesia católica es un cáncer para la sociedad española, imponiendo sus normas y metiendo la mano en el cepillo a más no poder, faltando al imperativo universal continuamente. Sus acciones tienen como resultado unas gentes con más miedo del qué dirán que de la ira del propio Dios. Una máscara, un teatrillo. “Plácido”, en la que se refleja con una dureza extrema la lucha de clases durante la campaña “Invite a comer a un pobre” durante una nochebuena, es un ataque durísimo al paternalismo católico y a su utilización como lavado de imagen. Pero lo que es el colmo es “Los jueves, milagro” en la que un pueblo de la españa profunda decide seguir el ejemplo de Lourdes o Fátima, dejando caer que los milagros de ambas ciudades son un engaño y un negocio, y pregonar que los jueves San Dimas se aparece en las vías del tren. Por supuesto todo se convierte en un gran negocio, con venta de agua bendita y demás cosas. Hay luchas intestinas entre los poderes fácticos y el cacique local por seguir con la farsa o no.

Por eso Berlanga me parece lo más auténtico que ha dado el cine patrio, porque refleja lo que somos y/o eramos. En “Todos a la cárcel” que yo había visto hace muchísimo y revisité el otro día, los ataques van dirigidos a los políticos de la democracia, a su caradura, su pose y sus vicios caros, así como el servilismo hacia los americanos. Es una obra menor clara, pero mejor que muchas obras de corte social que se han estrenado en los últimos años. El espejo social en el que se convierten las películas de Berlanga deja en muy mal lugar a gente como Fernando León y otros modernos pseudo-sociales. Lo que da un poco de miedo es que Berlanga ha sido y serám siempre un comediante, ataca los males desde la risa. Bueno la verdad es que no da miedo. Así somos. Este país es mucho más cuerdo gracias al humor negro, y gracias a este valenciano fetichista de los zapatos, algunos lo hemos mantenido y hemos hecho de él nuestro escudo.

Esta noche o mañana proyectaré en el I Festival Dependiente Obispo Quesada “La Escopeta Nacional” para que la gente sepa como funcionaba (el que no lo sepa) los negocios durante el tardofranquismo y la putada que fue para muchos arribistas y nepotistas que llegasen los tecnócratas del Opus Dei al gobierno, convirtiéndose este en un nido de meapilas o en su defecto, gente que iba de meapilas con oscuras intenciones. Es una película divertidísima, aunque mi preferida es “El Verdugo”. En “La Escopeta Nacional” no se para de echar sal en un montón de heridas abiertas: los nacionalistas, la Guerra Civil, el cine patrio, la aristocracia republicana, la Iglesia, el mundo de la farándula,… Imprescindible.

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