Leonard Cohen: “I don’t know when I’ll be back, so I’m going to give everything I’ve got”

Después de dos canciones, Leonard Cohen le dijo eso a un palacio de los deportes de la Comunidad de Madrid lleno hasta la bandera.

El sábado 12, mis padres, Quique y yo, fuimos a ver a Mr. Cohen, desde muy lejos, pero muy bien.Viendo al bardo de Montréal desde uno de los palcos de la quinta planta, disfrutamos de tres horas brutas de concierto, a las que hay que restar un cuarto de hora de descanso. Cohen vino con dos jamelgas, su negraza de confianza y una banda de lo más correcta. Puede que algunas canciones no estuviesen arregladas como más nos hubiese gustado. Pero era él, y estaba relativamente cerca y su voz te llegaba hasta las entrañas. No se dejó ni una, bueno puede que “Hey, that’s not way to say goodbye”, pero no se le podía pedir más.

Empezó con la canción que un día le dije a Kurtis que e gustaría bailar con una mujer en mi cuarto, a ser posible descalzo y una mañana de domingo, “Dance me to the end of love”. Y después desplegó, como bien había dicho, todo lo que tenía. El disco “I’m your man” lo cantó prácticamente entero, dejando “Jazz Police” (no me gusta, así que da igual) fuera, pero tocando “ain’t no cure for love”, que bueno, no está mal tampoco. Es cierto que el “Bird on a Wire” estaba sobrearreglada, pero era el primer clásico clásico, todo el mundo estaba muy dentro ya. Doña Isabel, exigente tardó en entrar en el concierto, ya que a ella lo que le gusta de Leonard es cuando canta casi el solo. Pero bueno. De la primera parte del concierto me quedo con “Who by fire”. Empezó con una larguísima introducción a cargo del guitarrista Javier Mas (español). A mí estas cosas me repatean normalmente, pero aquí quedó muy bien, con Cohen fuera de foco y los ojos oscurecidos por su sombrero. Entonces empezó el temazo, que fue el antepenúltimo antes del primer parón.

Cuando volvió, tiró ya de la buena mierda. Empezó con “Tower of song”. Me acordé mucho de mis chicos de Segovia, porque la letra dice “si quieres clavar chinchetas en mi muñeco vudú, hazlo”. En esta segunda parte tocó “Suzanne”, que sorprendentemente no era la que más esperaba. También “Sisters of Mercy” (su trío con unas monjas) y “The Partisan”. Ésta última se fue de las manos por vaias razones. La primera fue provocada por el hecho de girarme a la izquierda y ver a mi madre con ojos vidriosos, ya que era la primera canción que escuchó del canadiense, hace 40 años. La segunda por que con la voz “nueva” quedó muy muy bien y la tercera es simplemente que es una canción cargada de política, pero también de amistad. “Hallelujah” es un temazo un poco quemado gracias a JEff Buckley y una concursante del OT inglés. Pero verle arrodillado cantándola, como en muchos otros temas, llenó el recinto de emoción. No obstante, puede ser uno de sus mayores “hits”. Poco después vino uno de mis hits personales, “I’m your man”, lleno de frases enormes, pero con un tono muy ambiguo. Puede ser un hombre que se arrodilla o un “conosseur” que dice a una muejr lo que más quiere oír. Pese a todo es totalmente irónico, pues sea lo que sea me da la sensación de que se está riendo de los dos tpos de hombre. Eso sí, cuando dice “si quieres que sea un doctor, exploraré cada pulgada de tu cuerpo” desmoronamiento. Cada vez que cerraba una estrofa diciendo “soy tu hombre” el pabellón se venía abajo.

Después tocó, entre otros temazos. “Take this waltz”, su versión del “Pequeño vals vienés” de Lorca. Larga, con su acordeón, con sus cosas, sus chicas cantando. Pero algunos nos dimos cuenta de que había una pareja, creo que de cincuentones, aunque estaban bastante lejos, bailando al son de la canción. Y yo no podía mirar a Leonard, porque esa muestra de amor del uno al otro y de amor hacia la canción era para no perdérsela. Era la demostración del tono litúrgico que tiene un concierto de un artista de estas características.

Mi otro emazo esperado era “Famous blue raincoat”. Hace poco me enteré de que está escrito con métrica clásica adaptada. Me parecía la hostia, desde entonces más. Es una carta que escribe un hombre a un amigo, después de una situación extraña con respecto a la mujer del que escribe, que al final resulta ser el propio Cohen. Algo así como un matrimonio que permanece unido después de que ella le ha engañado con su mejor amigo, distanciándose ambos. Básicamente es una de esas canciones que no debes escuchar si estás un poco jodido pero que lo haces igual. Es como si te arrancasen el corazón y te lo enseñasen con cara melancólica. Es una de las canciones más sentidas por Coehn y más esperadas por el público que escuchaba silencioso la confesión, la confidencia.

Para apañar un poco el desaguisado tocó el último clásico de la noche, “Chelsea Hotel nº2”. Es curioso porque la canción puede parecer una tirada de pisto muy gorda, pero acaba siendo un perfecto homenaje a Janis Joplin. Empieza recordando la mamada que le hizo la blanca de la voz negra en el célebre hotel de Nueva York. Pero la canción “degenera” en una reivindicación de ambos, pero sobre todo de Joplin. “Somos feos pero nos queda la música”, probablemente Calamaro lo plagió de aquí, que es muy dado a ello (y lo reconoce, no como otros) aunque en un tono más jocoso. Cargando contra los guapos del rock y echando de menos a su ligue de una noche o su amiga o lo que fuese. Es la canción que no querríamos escuchar cuando muera alguien con el que nos hemos liado creo yo. “Al final tuviste que marcharte, ¿verdad?”, aliñada con las dudas de si la necesita o no la necesita, de lo que pudo haber sido y no fue. Desgarradora, 34 años después, en boca de un hombre de 73 años trajeado de negro y con el pelo cano.

Cerró con dos temas menores, a mi gusto. “Closing time” simplemente elegida por el título. Las ovaciones fueron larguísimas, emocionadas y emocionantes. De hecho, en la última parte del concierto, un montón de gente se abalnzó para acercarse al escenario y verle de cerca. yo no pude y estaba muriéndome de la envidia, pero a la vez paralizado por todo lo que rodea a este poeta/músico/miembro no oficial de mi familia. Acabó diciendo “Gracias por mantener vivas mis canciones durante todos estos años, conducid con cuidado, que Dios os bendiga”. Después se marchó. Cuando dejamos el recinto prácticamente no hablamos del concierto, simplemente nos fuimos. Sospecho que cada uno de los cuatro tenía su mierda en la cabeza, que estaba pensando en lo que había oído, en lo que había visto y en el acuerdo tácito de conservar el arte de Cohen.

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  1. Kicks

    Sí, estuvimos en el mismo concierto 🙂

    Yo añadiría “The gipsy’s wife”. Pero también si nos ponemos así no acabamos…

    Sólo me sale escribirte que me siento afortunado por haber estado allí. Y, como dijo tu madre al despedirnos, fue un placer compartir estas canciones esa noche.

  2. Juju

    El link de Chan me trae de nuevo a tu rincón cibernético, que llevaba mucho tiempo sin pasar por él…

    Tuve la suerte de ver a leonard dos veces este año, la primera a regalo de mis padres, con ellos y mi hermano en Vigo en agosto. El sitio era muy acogedor y, aunque dicen que cabían 25.000 personas (sólo 5.000 asientos eran de pago y costaban 18 euros – los demás de pie y gratis), a mi me parecía estar en la finca de algún colega, rodeados de árboles y con el sr. cohen tan cerca que le veía los ojos vidriosos (como los de tu madre y como los de mi padre – mi madre no llora por principios). Allí no tocó Chelsea Hotel #2 y me quedé jodido.

    Hace una semana volví a ir a verlo. Esta vez unas entradas que había comprado con Gabriela justo el día que salieron, en un Palau Sant Jordi abarrotado, aunque esta vez dicen que eran 15.000. Allí sonó todo más frío hasta la última hora, cuando la gente se levantó y se fue corriendo hasta primera fila. Desde allí esperé que tocara Chelsea Hotel #2 pero de nuevo pasó de tocarla…

    Ahora que leo tu post y el del homosexual del kikolas pues al menos puedo decir que sí que tocó Hey that’s not way to say goodbye y The gipsy’s wife y que probablemente y a pesar de que me he tragado a todos los dinosaurios que han pasado por españa este verano, este ha sido el concierto que me ha dejado con los cojones más encogidos y con la sonrisa más grande.

    Me hubiera gustado verlo con vosotros y cantaros al oído I’m your man o Famous blue raincoat (sin duda los temazos del concierto), tocarnos un poco el culete y correr desnudos por la calle como hacíamos en el verano del 73, cuando dijimos no a la imposición sexual de la anquilosada sociedad americana y decidimos enfrentarnos a todos esos fanáticos de nixon y sus políticas fascistas.

    Por todo lo demás, te mando un abrazo fuerte. A ver si nos vemos pronto. (Tengo pensado ir a madrid el día 16 de octubre pero aún espero una visita tuya que no sea de paso a ningún sitio…)

    • Kicks

      El homosexual (sólo contigo, juju) del kikolas te dice que sí, que tocaron “The gipsy’s wife”, y que si había que añadirla en algún lado era en el apartado de ‘temazos que tocó’.

      Revival del 73, lo que nos faltaba, joder

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