La censura en los comics: La comisión de 1954 del Senado de EEUU

Una portada de cómic. Una mujer sin cabeza y la cabeza sujeta por un hombre con un hacha. William Gaines fue preguntado en una comisión del senado de EEUU a propósito de este dibujo. El señor Gaines sostenía que el solo hacía portadas de buen gusto. “¿Una mujer sin cabeza también es de buen gusto?”, vino a decir el senador Kefauver. “Sí, para un cómic de terror.”

En 1954 se llevó a cabo una subcomisión sobre delincuencia juvenil en los EEUU. Entre otras cosas se habló de tebeos. A partir de un libro de un psicoanalista de medio pelo, el doctor Fredric Wertham, llamado Seduction of the Innocent se creó todo un movimiento de repulsa a cualquier posible mala influencia sobre los jóvenes americanos. En el libro se hablaba de libros (novelas negras), películas y también de tebeos. Los ataques a la honorabilidad de los superhéroes han llegado hasta hoy: Batman es un pedófilo que mantiene una relación “maestro-alumno” a la Antigua Grecia con Robin; o Wonderwoman es un poco marimacho. Otra muy curiosa por ejemplo es que Superman es un mal ejemplo porque, aunque luche contra el crimen, siente placer al forrarles a hostias y es muy superior a sus enemigos, por lo que no está bien abusar. Superman es un fascista. El escritor es un tipo que decía: “Si me encuentro con un joven rebelde en un callejón, preferiría que no hubiese visto Bonnie & Clyde“.

La comisión y el profesor Wertham casi destruyen a la industria del cómic. Los tebeos empezaron a funcionar en los años 30 y tuvieron una caída cuando sus lectores se hicieron mayores. Entonces empezaron a contar historias para adultos y también para chicas. Fue en ese momento donde perdieron la inocencia y empezaron a entrar historias de crimenes pasionales, amor y demás miserias. Entonces fue cuando la mojigatería y puritanismo del cinturón bíblico, apoyado en el libro de marras llevo a cabo el ataque. Muchas editoriales, series, colecciones y personajes de tinta desaparecieron. Stan Lee dice en una entrevista: “Se propusieron acabar con los tebeos, y casi lo consiguen…”. La cruzada contra dibujantes y editores fue letal, la propaganda contra ellos muy sesgada y expresionista [ver videos adjuntos] y los que sobrevivieron… ¡a qué precio!

Después de la comisión se elaboró un código, en el que sentaban las bases de lo que se podía y no podía hacer en la industria del cómic. Nada de violencia, ni sangre ni tacos ni mariconadas.Los superhéroes de dudosa catadura (Batman, Robin o Wonderwoman) tienen que echarse una pareja heterosexual. En el caso de la chica maravilla, se sacaron un militar bien guapo y americano que llenase su corazón. Las fuerzas del estado, desde policías de barrio hasta jueces y alcaldes, tienen que ser de una moral perfecta. Obviamente, en los cómics de serie negra había infinidad de jueces pervertidos y policías corruptos. De eso nada. Han de representar un estado ideal, ese que EEUU no es ni de lejos. Esto también paso con el cine, las películas de antes del código (las de los años 30 y principios de los 40) eran picantonas, satíricas, incorrectas, sarcásticas,… Se las cargaron. Ver a Barbara Stanwyck subir puestos en una empresa de cama en cama no era para que lo viesen los americanos. En un estado supuestamente tan liberal, está siempre metiendo mano en la programación de sus ciudadanos. Les obliga a consumir, les convierte en avariciosos, ergo matan y roban para enriquecerse. Normal que haya novelas negras. La codicia y la avaricia del modelo de sociedad es la que conlleva ciertos productos culturales de consumo que describen la época en la que viven. Echar tierra encima no sirve, los censurados siempre son mucho más listos que los censores. La ley Seca también salió regular ¿no? Eduquen, no prohíban.

La censura conllevó una época de tebeos ñoños y sin gracia demasiado inocentes. Grandes personajes, como Batman, convertidos en un chiste (la serie de Adam West… “¡Batman ya no baila!”). La calidad e impacto de los comics fue para abajo hasta mediados de los 80 en plena era Reagan y la Guerra contra las Drogas. Con EEUU llenándose de diferencias sociales, empezaron a aparecer los Frank Miller o Alan Moore (inglés, pero trabajó allí) y las historias empezaron a ser más oscuras y a sacar las miserias a relucir. ¿Quién es el ídolo de Frank Miller? Will Eisner, uno de los que fueron atacados por la comisión de 1954, por sus jamonas y sus historias de puro cine negro en Spirit. El ciclo se cerró, y de todo lo que había entre medias casi nadie se acuerda, solo los que estén muy enterados dentro del mundillo. Y muchos de esos no quieren acordarse.

PD: tengo serios problemas para poner enlaces a Wikipedia. He usado como fuentes la mencionada Wikipedia, Videos sobre la comisión, y todo lo que cuenta Michael Chabon en The amazing adventures of Kavalier & Clay

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