Categoría: Política

“La verdadera historia de Sacco y Vanzetti” (Errata Naturae, 2011)

Nicola Sacco y Bartolomeo Vanzetti fueron ejecutados el 23 de Agosto de 1927, por un crimen cometido el 15 de abril de 1920, que seguramente no cometieron. En este libro, Dos Passos nos explica el cómo y el por qué. El cómo, en la silla eléctrica después de un proceso judicial digno de una película de los hermanos Marx, si estos se hubiesen dedicado al drama desesperante. El por qué; por luchar por los derechos de los trabajadores en pleno auge del capitalismo, justo antes del Crack del 29. Podríamos ver la depresión como justicia divina, si no fuese porque los que sufrieron esa época oscura fueron los Saccos y Vanzettis que no estaban lo suficientemente locos ni eran tan valientes como los auténticos ejecutados.

El libro, escrito antes de la ejecución, es una descripción perfecta de la situación del proceso alrededor de una año antes de su abominable final y de cómo se había llegado a ese punto. Como lectura es disperso y puede llegar a ser muy pesado, debido a que hay capítulos enteros en los que uno se pierde por la jerga legal. Como documento es excelente.

Después de ponernos en situación (a fecha de Octubre de 1926), Dos Passos hace un recorrido por la situación social en EE. UU. El país estaba creciendo a base de mano de obra barata inmigrante aprovechando que Europa salía de una guerra.

El crimen que supuestamente cometieron Sacco y Vanzetti fue el de asesinar y robar a un guardia de seguridad que transportaba los salarios de la Slater-Morrill Shoe Company en Braintree, Massachusetts, en abril de 1920. Debido al terror rojo provocado por la Revolución Rusa, EE. UU. que nadaba en la abundancia derivada de la explotación laboral, tenía miedo a que esos inmigrantes europeos trajesen ideas radicales que cortasen el progreso del capitalismo. Tenían razón, pues en esos tiempos el movimiento obrero en EE. UU. ganó fuerza gracias al lumpen venido del Viejo Continente. Por ello, la presión de patronal y aparato estatal sobre cualquiera que mease fuera del tiesto era durísima. Pero con los dos anarquistas italianos funcionó de otra manera, les cargaron unos muertos desde la fiscalía de Massachusetts. Fue un juicio político y una chapuza del estado americano. No revelo más, el que quiera, que compre y lea.

Es curioso que Dos Passos, que con el tiempo se convirtió en un acérrimo conservador, tomase la causa de una manera personal, hasta el punto de elaborar en estos escritos una defensa no solo ideológica, sino también legal, de los dos anarquistas. El libro se divide en una puesta en escena, una descripción psicológica y política del caso y sus protagonistas y un final en el que se describen los últimos juicios antes de la publicación del libro. Mi partes favoritas son aquellas en que Dos Passos sale de la mera descripción de hechos para rechazar el comportamiento de la sociedad americana (periodistas y organismos estatales) ante semejante ultraje y alabar a aquellos que intentaron sacar a Sacco y Vanzetti del corredor de la muerte.

La verdad es que la parte de confesiones contradictorias, pruebas sospechosas y demás puede hacerse pesada, pero sobre todo es desquiciante. También es desesperante la manera de actuar de la justicia para lograr inculpar a los dos “radicales”. Parece que los cuerpos de seguridad americano hacían las mismas chapuzas en los años 20 que en los 70 que hace unos años en Irak. No cambian. Es tan ridículo que circula una teoría de que en un principio, simplemente la policía no tenía a quién culpar de los asesinatos de South Braintree y buscó a alguien en las cercanías que provocase rechazo para cargarle el muerto rápido. Lo que no sabían es que la bola de nieve iba a crecer tanto y una vez se vieron metidos dentro de su mentira no pudieron hacer otra cosa que encubrirla con más mentiras. De esta manera, los sucesivos juicios se convirtieron en esperpentos tales, que hasta sociedad de abogados claramente conservadores y anti-radicales pusieron el grito en el cielo en favor de dos anarquistas italianos.

De todas las teorías que circulan y de las que se describen en el libro, me temo que es la más creíble. Se supone que a día de hoy no está muy claro que fuesen inocentes o no. Yo creo que lo eran, pero lo mejor que he leído son aquellos conservadores americanos que alegaban que aunque fuesen inocentes de asesinato, no dejaban de ser culpables de ser anarquistas. Y fuera.

[PD Editorial: la edición de Errata es preciosa, sí, pero me da la sensación de que lo sacaron con prisa. Hay una llamada sin nota, líneas abiertas, y, hacia el final, erratas. Tengo varios libros suyos, y es la primera vez que pasa, y espero que la última. La traducción parece bastante buena, fiel y bien explicada.]

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The Thick of It: “Come the fuck in or fuck the fuck off”.

If some cunt can fuck something up, that cunt will pick the worst possible time to fucking fuck up, because that cunt’s a cunt.

Malcolm Tucker, director de comunicaciones del Gobierno del Reino Unido e Irlanda del Norte.

Esta frase resume perfectamente el papel de los ministros, diputados y altos cargos políticos británicos en la serie.

The Thick of It es una serie que describe el día a día del Ministerio de Asuntos Sociales del Reino Unido, con el ministro Hugh Abbot al frente, con sus dos asesores políticos Ollie y Glenn y una funcionaria (con contrato) que funciona como jefa de prensa. Entre ellos organizan actos, inauguraciones e intentan sacar adelante proposiciones de ley, electoralistas en su mayoría. Cuando hay alguna metedura de pata, aparece Malcolm Tucker, director de comunicaciones del Gobierno, para solucionar la papeleta. Está grabada con cámara al hombro, no hay música y tiene un colorcillo de vídeo que tira para atrás. Descrito así parece un coñazo. ¿Por qué hay que verla?

La serie empezó a hacerse con los últimos estertores del Gobierno laborista de Tony Blair (al que nunca se menciona). La maquinaria en el poder se describe implícitamente como el Imperio romano o algo por el estilo, ya que llevaban mucho tiempo gobernando. La sensación de las dos primeras temporadas es que nadie en el partido se plantea que vaya a dejar el Gobierno. Después ya viene lo gordo.

El ministro Hugh Abbot es un pusilánime que no hace más que meter la pata y sus dos asesores son unos pringados, Ollie (joven) y Glenn (vieja escuela). Todas las políticas son improvisadas por lo que es imposible que algo les salga bien. Para no herir sensibilidades (no deja de ser un programa de la BBC) escogen un ministerio de mierda, por el que nadie da un duro. Cada vez que una cagada se va de madre aparece el jefe de la “caledonian mafia”, es decir, Malcolm Tucker. El director de comunicaciones parece el que gobierna el país, pues trabaja para un montón de inútiles, incluido el primer ministro. Su manera de afrontar los problemas es echar interminables broncas plagadas de tacos y violentas amenazas, corretear del 10 de Downing Street hasta los diferentes ministerios, siempre colgado de su blackberry. Es delgado, ojeroso, cruel, cabrón, escocés y bastante eficaz en su trabajo. Sus tácticas de desgaste con la oposición y de control de los medios rozan con el fascismo, pero eso no es más que una manera de criticar la borrachera de poder a la que llegó el Partido Laborista y que culminó con la foto de las Azores y la invasión de Irak, seguida del descalabro electoral.

El único objetivo de todos los políticos (ficticios) que van pasando por la serie es uno: no perder el puesto, pues inconscientemente creen que van a seguir gobernando ad infinitum. ¿Quiénes son los únicos que no están en tensión por los errores cometidos por el ministro? Los funcionarios, los que tienen un contrato. La vida misma vamos. El resto viven en una permanente lucha por no perder su puesto, lo que les hace más torpes y más susceptibles a las peroratas de Tucker. Él es el engranaje indispensable para que todo el Gobierno no se vaya a la mierda, el que lidia con las absurdas portadas del Daily Mail y el que pacta entrevistas facilonas en la TV que los torpes políticos convierten en trampas mortales contra su propia persona. Se repite varias veces el siguiente esquema:

1.º Cagada del ministro y/o asesores

2.º Malcolm organiza algo para solucionar la cagada y lavar la cara del ministro

3.º La entrevista/acto empeora las cosas

4.º Segunda solución de Malcolm que deja las cosas más o menos como estaban pero con un desgaste irreparable para el político, normalmente a través de una cortina de humo, no una solución real.

Cuando Tucker entra en escena en el paso 2, los responsables de la cagada ya están totalmente acojonados. Le oyen llegar a los lejos y empiezan los sudores fríos. O peor, no saben ni que está viniendo y llega cuando estaban pensando qué contarle para que no los mate.

Todo el departamento de comunicación del 10 de Downing Street es escocés, violento, adicto al trabajo y consciente de que el control de los medios es lo que les garantiza el empleo. Así que tratan a los cargos políticos de todos los ministerios como una mierda estúpida que tienen que aguantar y cuyos problemas tienen que solucionar para seguir en el poder y, por consiguiente, mantener su puesto. Aferrarse a la silla, trepar, medrar, poner zancadillas a un amigo. Cambiar el carné del partido por tus principios.

Pese a lo aburrido que puede parecer el tema, la genialidad está en que convierten la política en casi una screwball comedy, sobre todo a partir de la 2ª temporada. Esto es, una sucesión de gags disparatados, pero a su vez totalmente creíbles. Entre la segunda y la tercera temporada se rodaron tres especiales en los que aparecían los tories, la oposición. Me imagino que para equilibrar un poco, porque durante 6 capítulos solo se habla de las miserias de los laboristas. Uno de esos dos especiales trata sobre la sucesión, una vez el primer ministro dimite. Obra maestra, y lo vi prácticamente a la vez que Zapatero anunciaba que no se presentaría a las elecciones. Lo que me lleva a pensar: ¿Cómo hacer esta serie en TVE? Imposible. En verdad hubo un Moncloa, ¿dígame? Pero era bastante mierda. Eran otros tiempos.

Como decía uno en Taringa: “The Thick of It es el hijo bastardo de The Office (UK) y El Ala Oeste de la Casa Blanca“. Es una serie que abre los ojos sobre el teatro que es la política, lo poco que preocupa el ciudadano, la poca preparación que tienen los encargados de gobernar, la utilización maquiavélica de la opinión pública, la doble moral (de políticos y periodistas), los peligros del sensacionalismo y (a favor de políticos y periodistas) la vida totalmente esclava al trabajo y éste como destructor total y absoluto de la vida privada (del que la tenga, Malcolm Tucker ni tiene o ni si quiera se insinúa). El problema es que la gente que ve la serie o hemos visto la serie, ya sabe un poco de todo eso que cuentan.

Ahora amagan con una 4.ª temporada, en la que ya no sé cómo lo pueden hacer, aunque renovar la serie con nuevos personajes para hablar de un ministerio de la coalición Liberal-Conservadora puede ser muy divertido, pero es que los personajes “laboristas” son casi insuperables. La verdad es que sí que sé de que va la próxima temporada, pero no lo voy a decir. Serán 6 capítulos sobre… No lo digo. Si no queréis ver la serie entera, ved In the Loop, que es una película que se hizo cogiendo personajes de la serie y dirigida por su creador, Armando Ianucci.

Me veo en la obligación de dejaros unas cuantas frases de Malcolm Tucker, cogidas del Guardian. Ojo, las hay mejores:

•Responding to knock at his door: “Come the fuck in or fuck the fuck off.”

• Tucker’s Law (out-take from the Spinners & Losers special): “If some cunt can fuck something up, that cunt will pick the worst possible time to fucking fuck it up cause that cunt’s a cunt.”

• Moaning about minister on the phone: “He’s about as much use as a marzipan dildo.”

• To a pair of rival advisors: “Laurel and fucking Hardy! Glad you could join us. Did you manage to get that piano up the stairs OK?”

• Dressing down MP, Geoff Holhurst: “You’re so back-bench, you’ve actually fucking fallen off. You’re out by the fucking bins where I put you.”

• Commenting on Ben Swain’s disastrous Newsnight appearance: “All these hands all over the place! You were like a sweaty octopus trying to unhook a bra.”

• Bollocking a communications department employee: “How much fucking shit is there on the menu and what fucking flavour is it?”

• Advising minister Hugh Abbot to keep up with the zeitgeist: “You’ve got 24 hours to sort out your policy on EastEnders, right? Or you’re for the halal butchers.”

• Note passed to assistant Jamie during meeting with blue-sky thinker Julius Nicholson: “Please could you take this note, ram it up his hairy inbox and pin it to his fucking prostate.”

• Admonishing junior adviser Ollie Reeder to respect government property: “Feet off the furniture you Oxbridge twat, you’re not on a punt now.”

PD: el personaje de Malcolm Tucker está basado en Alastair Campbell, que desempeñó el mismo cargo.

HBO: cuestionando el sueño americano

La network HBO se preocupa en cada una de sus series de echar abajo algún mito de la edulcorada historia americana. Cada uno de los shows de la HBO redunda en 3 cosas: 1.º En todas partes cuecen habas; 2.º No es oro todo lo que reluce y 3.º Nunca digas este cura no es mi padre.

Los Soprano, serie estrella, pedazo de serie. Gloria. Tira el mito del mafioso glamouroso que me imagino los propios mafiosos se preocuparon en promocionar, el de la cuerda de El padrino, que no vende drogas. La ficción de los gángsters americana a veces cae en la aceptación, sobre todo los de segunda generación y en películas y series de mala calidad. Promociona la avaricia a toda costa y siempre ha sido una metáfora de la política americana. Pero en los Soprano va al extremo, ya que por primera vez (por lo menos para mí) se habla de como estos tipos no viven tan bien y sus familias tienen muchos problemas relacionados con el modus vivendi de su patriarca. Las mujeres de los Soprano miran para otro lado pero a la vez viven como reinas, como las mujeres de los futbolistas más o menos, que venden su dignidad a cambio de cinturones de Prada (no todas, me imagino, no quiero buscarme enemigos). Los Soprano demuestra que el crimen organizado es muy esclavo de sí mismo y que la avaricia rompió el saco [los refranes los estoy usando conscientemente, no soy yo de tanto refrán normalemente]. A través de una serie sobre mafiosos horteras de Nueva Jersey, los creadores cargan contra la familia americana, la mojigatería, el machismo y la hipocresía (de Carmela Soprano). También les dan un voto de confianza, en el sentido de que hasta el más cruel asesino se preocupa por sus hijo y quiere darles una vida digna y feliz. Los Soprano, como muchas otras series, acaba con el típico maniqueísmo americano. Nadie es bueno ni malo y el poder corrompe, ya sea político o en el sindicato del crimen. El dinero y la avaricia es lo que destruye a todas y cada una de las familias que van desestructurándose en Los Soprano. Sí, hay “medievaladas” en el camino, pero todo gira en torno a cómo los miembros de la banda medran para ascender y desplazar al que está un peldaño por arriba para tener que pagar menos tributo al de encima (y ganar más). El respeto lo da el dinero y una Smith & Wesson. Esta frase sacada de contexto la aceptarían muchos tejanos. Eso es lo que ataca sucintamente Los Soprano.

En The Wire cargan casi directamente contra Reagan y su guerra contra las drogas y todo lo que provocó y sigue provocando. Reagan es para los más liberales (económicos) uno de los mejores presidentes de la historia, para los otros el peor. Para mí, entre él y la Thatcher prácticamente vendieron los estados y acabaron de destruir el mundo. The Wire muestra la pobreza absoluta que hay en EEUU, la desigualdad, la vida en ghettos (de ricos y pobres),… También carga contra los políticos profesionales, aquellos cuya campaña se centra en ganar y después olvidarse (como todos, pero en EEUU llevado al extremo). Os remito a una de las entradas que hice sobre la serie y al comentario de Kicks sobre el chain of command y el punto de vista sociológico. Lo que pasa en Baltimore pasa en cualquier gran urbe post industrial americana, véase Philadelphia, que está al lado. La vida en la calle es la guerra y las reclamaciones al maestro armero, porque desde el senador al alcalde, pasando por la policía, etcétera, solo piensan en sí mismos y sus carreras, si no son corruptos directamente; y eso en EEUU significa tener un par de coches poco ecológicos, trabajar poco, ganar mucho y olvidarse de todo lo malo que pasa a unos cuantos kilómetros de tu casa. Un ejemplo: Omar le dice al abogado judío de la pandilla de los Barksdale “Yo robo a los narcos con una escopeta, tú con el maletín. Tenemos el mismo trabajo”, más o menos.

De Tremé ni hablamos. John Goodman se convierte en portavoz de todos aquellos que piensan que el desastre del Katrina fue más político que meteorológico. Cuando Kanye West dijo que Bush era un racista no le faltaba razón, porque como cara visible de la Unión es tan racista como ésta. A día de hoy se podría decir que es más cuestión de clase que de raza, pero bueno, ¿a quién le importa toda esa gente desplazada y sin casa de Nueva Orleans? Louisiana tiene una cantidad considerable de gente que vive por debajo del umbral de la pobreza y en EEUU hay más pobres de solemnidad de los que uno puede imaginar. En un capítulo, alguien reivindica que Nueva Orleans es una de las ciudades con más agitación cultural, mestizaje y originalidad que hay en todo EEUU pero que nadie se preocupa por ella. En esto se resume que todas esas herramientas de integración cultural valen mucho menos que cualquier industria armamentística, por ejemplo. Una ciudad que destaca por la conjunción de culturas, que ayuda al desarrollo de las personas y las sociedades no le importa una mierda al gobierno federal. Lo importante es echar una cortina de humo cuanto antes. Tremé es desesperante, aunque a la vez ves los cojones que tienen algunos para salir del fango (literal y metafórico) y la necesidad que tienen de poner todos juntos la ciudad en movimiento y como a raíz del huracán, los habitantes de NO unieron fuerzas y dejaron el egoísmo de lado, viéndose desamparados por el gobierno.

Lo bueno de Boardwalk Empire es que directamente trata el origen del crimen organizado y la edad dorada de los gángsters: la ley seca. El puritanismo provocó la prohibición y de ahí a convertirlo en un lucrativo negocio en un país con buen nivel de vida (hasta 1929). La hipocresía aquí va al extremo, ya que estaba prohibida la venta de alcohol, pero no el consumo. De tal manera que fue una medida para aplacar a los puritanos, pero el que consiguiese alcohol podía seguir bebiendo. Resultado: mafia, alcohol de mala calidad y serios problemas de salud, apoyados desde las elites que no querían dejar de tomarse sus copitas y a los que interesaba que la gente siguiese bebiendo mientras los grandes jefes del crimen pagasen a la policía y financiasen campañas electorales. Se hicieron inmensamente ricos y con el modelo de política americana, solo los inmensamente ricos pueden donar dinero a las campañas. Pero, por supuesto, esas donaciones no son desintersadas. En la serie, el crimen organizado de Chicago y de Atlantic City financian y ayudan en la campaña al presidente Harding, que no tenía muchas luces por lo que se cuenta, como Reagan, marioneta que cuando salía del guión impuesto por sus mecenas, la cagaba.

Lo de Deadwood es sencillo. Los americanos crearon su pasado épico a través de la conquista del Oeste. En realidad eso fue una sucesión de depravación y latrocinio. La idea era que todos los criminales iban al Oeste a territorios sin anexionar porque allí no había ley. Así que los habitantes de los diferentes pueblos más allá de las fronteras eran cazafortunas, fugitivos, proxenetas,… Lo mejor de cada casa. Por supuesto que había honrados inmigrantes que solo querían empezar una vida con su trocito de tierra pero, ¿quién era la Ley? Ahí lo dejo. Además, el modelo consumista americano ya estaba bastante arraigado. Todo lo que ganan los mineros se lo gastan en putas y en alcohol. Otra pregunta, ¿sobre qué se construyó la fortuna de la familia Hearst (Ciudadano Kane)? La respuesta para el que vea la serie.

Ahora estoy viendo Curb your enthusiasm (Larry David). Llevo dos temporadas y es, de las series que he visto, la que ataca a América de una manera más amable y a algo menos importante pero que sí rige el modo de vida americano: la corrección política. Larry David (hablo del de ficción) tiene un sistema de valores totalmente respetable que la mojigatería convierte en insostenible. Se busca problemas por todo y él es bueno e intenta adaptarse a lo que todo el mundo le pide y entonces todo va a peor. Resumen, no tienes que ser quién eres si no el que el grueso de la población quiere que seas. De los 20 capítulos que he visto yo creo que por lo menos en 18 alguien le dice a Larry David que tiene que pedir perdón por algo que no es para tanto. Él va a pedir perdón y entonces lía una más gorda. Bobadas como el stop & chat. Encontrate con un prácticamente desconocido y tener que pararte a hablar de nada. O que un tipo que no conoces de nada te pida una carta de recomendación porque has ido a dos cenas hipócritas con él. Larry siempre queda como el falto de tacto, el malo, el pervertido, el mentiroso,… cuando el sólo intentaba actuar como todos esperaban. Cuando actúa según sus (en mi opinión) respetables valores es casi peor, porque parece un ateo, cínico y listillo. Uno de los momentos sublimes es cuando le llaman self loathing jew, judío que se odia a sí mismo, por el mero hecho de que le gusta la música de Wagner. Otro ejemplo de cómo se mueve Los Ángeles y alrededores, es que nadie puede entender como un tipo con unos 400 millones de dólares en el banco sea tan sencillo en su forma de vestir y en sus gustos.

Tampoco hay que pensar que la HBO es una network con muchos ideales, yo lo veo más como mérito de los creadores de cada serie. De todas maneras, el cliente medio de la HBO es gente progresista y con pasta, cayendo en la paradoja de que lo mismo están sentados viendo The Wire, en vez de estar haciendo algo por el cambio. También me lo podéis decir a mí cada vez que hago una entrada de éstas. A pesar de todo, me parece que la labor que hace sí puede tener sentido porque la gente con capacidad crítica que vea sus series tendrá una buena fuerte de entretenimiento, conocimiento y abrirá su campo de visión.

PD: OZ la empecé a ver, pero no tuve güebos para seguir y Six feet under no la he visto. La serie sobre la cárcel dicen que puede ser de las mejores y más desconocidas de la historia, pero es que el sistema de prisiones americano es para echarles de comer a parte, subcontratado a empresas privadas, lo que repercute en la dureza de las penas. A más población reclusa, más dinero. ¡Los presos también son mercancía! A dos metros bajo tierra, me han hablado bien y pongo la mano en el fuego porque no sea una serie aséptica.

La censura en los comics: La comisión de 1954 del Senado de EEUU

Una portada de cómic. Una mujer sin cabeza y la cabeza sujeta por un hombre con un hacha. William Gaines fue preguntado en una comisión del senado de EEUU a propósito de este dibujo. El señor Gaines sostenía que el solo hacía portadas de buen gusto. “¿Una mujer sin cabeza también es de buen gusto?”, vino a decir el senador Kefauver. “Sí, para un cómic de terror.”

En 1954 se llevó a cabo una subcomisión sobre delincuencia juvenil en los EEUU. Entre otras cosas se habló de tebeos. A partir de un libro de un psicoanalista de medio pelo, el doctor Fredric Wertham, llamado Seduction of the Innocent se creó todo un movimiento de repulsa a cualquier posible mala influencia sobre los jóvenes americanos. En el libro se hablaba de libros (novelas negras), películas y también de tebeos. Los ataques a la honorabilidad de los superhéroes han llegado hasta hoy: Batman es un pedófilo que mantiene una relación “maestro-alumno” a la Antigua Grecia con Robin; o Wonderwoman es un poco marimacho. Otra muy curiosa por ejemplo es que Superman es un mal ejemplo porque, aunque luche contra el crimen, siente placer al forrarles a hostias y es muy superior a sus enemigos, por lo que no está bien abusar. Superman es un fascista. El escritor es un tipo que decía: “Si me encuentro con un joven rebelde en un callejón, preferiría que no hubiese visto Bonnie & Clyde“.
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Spain is Pain: Luis García Berlanga

El otro día de resacaza vi “Todos a la cárcel” una película menor, aunque divertidísima de Luis García Berlanga. Como siempre me gusta meterme con el Cine Español, diré que si atrae tan poco, también puede ser porque cada vez es menos español.

Berlanga es mi director de cine español favorito. Suyas son “Bienvenido Mr Marshall”, “Los jueves, milagro”, “Plácido”, “El Verdugo” y “La Escopeta Nacional” y sus secuelas. Luego tiene otras buenas películas como “La Vaquilla” o retorcidas, como “Tamaño Natural”. Pero centrándonos en la primera tanda que he dicho, podemos decir que es uno de los tipos que mejor eludió la censura, que más palos a dado a la Iglesia y sobre todo, que más palos nos ha dado a todos los que hemos nacido en este país. Ha reflejado la cultura del pelotazo, la doble moral del nacionalcatolicismo, el paternalismo de las clases altas y el oportunismo del boom económico de los años 60 que desencadenó en la destrucción visual de una gran parte de nuestro país, la costa de levante.

Es una figura a reivindicar junto a Rafael Azcona, su guionista de confianza y probablemente uno de los mejores escritores de argumentos que ha dado este país. El humor negro aplicado a la crítica social de las películas de Berlanga, con un punto de cochinismo, hortera y malababa, es decir, de lo más español. Sus películas están llenas de perdedores (José Luis en “El Verdugo”, Jaume en “La Escopeta nacional”, el alcalde de “Bienvenido Mr. Marshall”,…) de los que se aprovechan una panda de jetas, que tardaría mucho en enumerar, pues en sus películas hay más jetas que gente noble.

El sexo también está bastante presente en sus películas, sobre todo una vez muerto Franco, que podía ser más explícito. Pero la sexualidad para Berlanga es ridícula, debido a la represión que sufrió el país, los personajes que tienen relaciones o situaciones sexuales en sus películas son unos enfermos, hacen gracia pero dan bastante asco. Como el marqués padre y el marqués hijo de la trilogía Nacional.

La Iglesia católica es un cáncer para la sociedad española, imponiendo sus normas y metiendo la mano en el cepillo a más no poder, faltando al imperativo universal continuamente. Sus acciones tienen como resultado unas gentes con más miedo del qué dirán que de la ira del propio Dios. Una máscara, un teatrillo. “Plácido”, en la que se refleja con una dureza extrema la lucha de clases durante la campaña “Invite a comer a un pobre” durante una nochebuena, es un ataque durísimo al paternalismo católico y a su utilización como lavado de imagen. Pero lo que es el colmo es “Los jueves, milagro” en la que un pueblo de la españa profunda decide seguir el ejemplo de Lourdes o Fátima, dejando caer que los milagros de ambas ciudades son un engaño y un negocio, y pregonar que los jueves San Dimas se aparece en las vías del tren. Por supuesto todo se convierte en un gran negocio, con venta de agua bendita y demás cosas. Hay luchas intestinas entre los poderes fácticos y el cacique local por seguir con la farsa o no.

Por eso Berlanga me parece lo más auténtico que ha dado el cine patrio, porque refleja lo que somos y/o eramos. En “Todos a la cárcel” que yo había visto hace muchísimo y revisité el otro día, los ataques van dirigidos a los políticos de la democracia, a su caradura, su pose y sus vicios caros, así como el servilismo hacia los americanos. Es una obra menor clara, pero mejor que muchas obras de corte social que se han estrenado en los últimos años. El espejo social en el que se convierten las películas de Berlanga deja en muy mal lugar a gente como Fernando León y otros modernos pseudo-sociales. Lo que da un poco de miedo es que Berlanga ha sido y serám siempre un comediante, ataca los males desde la risa. Bueno la verdad es que no da miedo. Así somos. Este país es mucho más cuerdo gracias al humor negro, y gracias a este valenciano fetichista de los zapatos, algunos lo hemos mantenido y hemos hecho de él nuestro escudo.

Esta noche o mañana proyectaré en el I Festival Dependiente Obispo Quesada “La Escopeta Nacional” para que la gente sepa como funcionaba (el que no lo sepa) los negocios durante el tardofranquismo y la putada que fue para muchos arribistas y nepotistas que llegasen los tecnócratas del Opus Dei al gobierno, convirtiéndose este en un nido de meapilas o en su defecto, gente que iba de meapilas con oscuras intenciones. Es una película divertidísima, aunque mi preferida es “El Verdugo”. En “La Escopeta Nacional” no se para de echar sal en un montón de heridas abiertas: los nacionalistas, la Guerra Civil, el cine patrio, la aristocracia republicana, la Iglesia, el mundo de la farándula,… Imprescindible.

King of the Hill. Obama.

El Chico Almendra no iba a ser menos y va  hablar de Barack Hussein Obama.

El otro día, viendo imágenes de la toma de posesión del ángel de Chicago (porque hace milagros ¿no?) me he dado cuenta de que claro, seguro que es el mejor presidente americano que vamos a conocer los de mi generación porque echemos un vistazo:

Ronald Reagan (1981-1989):

Para Federico Jiménez Losantos, adalid de la libertad, como Interviú en los primeros años de la Democracia, este fue el mejor estadista del siglo XX. Para la mayoría de la gente, quitando a coleguillas como la Thatcher, un cabrón con pintas.  Llegó en una mala época para la economía yanqui, igual que el colega Brack. Pero en vez de mirar para abajo, miró para arriba. Es decir, aplicó una política liberal clásica, es decir laissez-faire. Para ello recortó todo gasto público, excepto el militar, que todavía existía la URSS. Suprimió ayudas en los medicamentos, educación, medio ambiente e incluso endureció las ayudas a los discapacitados con el objetivo de librarse de 10.000 personas que eran una carga para el estado.

Además, apoyó y financió a espaldas del congreso a diversos opositores a regímenes de izquierda en Centroamérica (veáse El Salvador).

Calentó la Guerra Fría, con cierta razón debido a ciertas actuaciones soviéticas, y engordó los presupuestos militares al extremo, creando nuevos aviones y armas para luchar contra la URSS de la mano de su amiga Margaret. Mientras, aparace el SIDA. En vez de destinar fondos a la investigación de una cura, simplemente aceptó que parecía importante. Punto.

Bombardeó Libia para matar a Gaddafi, justificándose en posibles ataques terroristas contra EEUU. Para que veáis que Bush no se inventó casi nada, simplemente lo hizo peor.

De todas maneras, tuvo actuaciones muy reconocidas como la Guerra contra las Drogas, debido al auge del crack. Era presidente cuando empezaron las negociaciones para el fin de la bipolaridad mundial.

Anecdótico es que era un actor de mierda en sus años mozos y que empezó siendo demócrata hasta que, según él, “el partido le abandonó”. De puertas afuera muy bien, pero cualqueira era diabético o enfermo de SIDA en “sus” EEUU.

George Bush Sr (1989-1993):

Ex-director de la CIA y vicepresidente con Reagan. Simplemente por lo que han dado sus huevos ya es para odiarlo.  Le tocó lidiar con el fin del comunismo y la caída del muro. En Panamá, Noriega, un tipo que había puesto EEUU para tenerlo todo bien atado, empezó a usar sus influencias para favorecer a los Narcos colombianos durante la era Reagan. Así que, como no quedaba bien y como tantas otras veces, pasó de amigo a enemigo acérrimo e intentó mantenerse en el poder pero ahora sin ayuda yanqui. Esto resultó en una iNVASIÓN militar auspiciada por Bush. Después de una intervención con 24000 efectivos, pusierona  otro coleguita, Guillermo Endara. Ahora tenían el canal.

A Bush padre le debemos la primera intervención en contra del ex colega Saddam. Iraq invade Kuwait en el 90 y EEUU les echa para proteger sus intereses pasándose por el forro ciertas condiciones de la ONU. Una vez les echan dejan de hablar tanto de libertad y dejan a Saddam en su sitio. La intervención rápida, eficaz y con pocas bajas ayuda a Bush padre en las encuestas.

Bush se reunió con Gorbachov de la oreja, se lo tuvieron que pedir Mitterand, ese que enseñó a robar a Felipe, y la Thatcher. Los europeos necesitábamos una reunión de las dos grandes potencias para dejar de ser el escudo de los yanquis. No firmaron nada en la primera reunión pero todo fue bastante bien.

Pero Bush además será recordado por haber usado sus arcaicos poderes como presidente para indultar a un montón de criminales de alta cuna. Concedió 75 a corruptos, traficantes de armas, etc. Una perlita vamos. Un claro, “para lo que me queda dentro… me cago en el convento.”

Siempre le recordaremos como un mal vecino de Homer.

Bill Clinton (1993-2001):

Apoyándose en la poca preocupación de los dos últimos presidentes por la calse media y un déficit galopante a pesar de las supuestamente buenas políticas económicas, Clinton le puso las gafas a Bush. El lema “no more taxes” fue olvidado por Bush al final de su mandato y le costó la reelección.

Llegó con problemas pues su mujer trabajaba en un importante Buffet de abogados y se le acudsó de conflicto de intereses, aunque tampoco es muy comprensible hablar de esos cuando hablamos de política y menos de politica estadounidense. Como ZP hizo con nosotros, prometió el oro y el moro. Por ejemplo hizo una ley para admitir a los homosexuales en las fuerzas armadas y se le echaron al cuello por dos lados… y se sacó de la manga la política de “don’t ask, don’t tell”. Antes preguntaban en el formulario si se era homosexual, ahora no lo preguntaban. Suena de coña, pero que se lo cuenten a Homer cuando va a alistarse en la reserva naval. Homer dice: “¿que pone aquí? que si soy Gay”; “No no conteste a eso, me costará muy caro”; “Pero si no lo soy…”; “lalalalala, no le oigo”. Obra maestra. Además retocó las políticas de sanidad etcétera, aunque era fácil.

Pero nada más empezar su mandato ya le pillaron haciendo guarradas con documentos del FBI. Pero por lo que será largamente recordado fue por los acuerdos para la paz en Oriente Medio. ¡Ja! y una mierda, será recordado porque le gustan las gordas que no llevan los vestidos al tinte en años. Tuvo escándalos inmobiliarios y además lo de los indultos, muchos de ellos firmados ¡el día antes de irse!. De broma. El guionista de Alejandro González Iñárritu, del que no recuerdo el nombre, decía que un país que ha dado el Blues y ha tenido un presidente como Clinton no puede ser malo. Si tú lo dices…

George W. Bush (2001-2009):

De este casi no cuento nada qu ees lo sabéis de memoria. Solo decir que pienso que sin 11-S, una tragedia etc, este tipo no creo que hubiese sido reelegido. Y la cuadrilla que gastaba… Condolezza y su petrolero, Dick Cheney yendo de caza, Rumsfeld y sus cagadas, sus hijas,… Hasta Shaquille O’Neal se ha cachondeado de este tipo.

PD: he de decir que una tarde de Wikipedia y una vida bajo la influencia del Imperio da para mucho.  Los lobbies, ¡ay los lobbies!. Mucha broza, muchos favores deben. Nada bueno. Suerte Barack, algo harás.