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Fina ironía inglesa: (I) The Kinks

The Kinks, The Fall y Pulp. Tres grupazos, tres líderes carismáticos, cada uno en su estilo, tres fuentes de conocimiento sobre la sociedad inglesa y bastante atemporales todos. No voy a tratar musicalmente sus composiciones, más que alguna pincelada para entender lo que aportan al tono de lo que están cantando.

Empecemos por The Kinks. Empezaron como un grupo muy rockerillo, muy garajero, de esos que influenciarían a toda la caterva de los Nuggets. Sacaron tres canciones que se parecían sorprendentemente, que parecían la misma con distinta letra y la misma fuerza. Pero fue cuando sacaron “A dedicated follower of fashion” y “A well respected man” cuando empezaron a destacar. Ahí fue cuando pasaron de ser unos macarras a ser irónicos y sarcásticos. El primer single (dicen) trata sobre George Best, pero realmente trata sobre cualquier hipster de la época, siempre preocupado por su ropa y su persona sin dar un duro por nadie. Creo yo que Ray Davies tenía algún tipo de complejo de feo porque trata este tema bastantes veces, el narcisismo. “A well respected man” no deja de tratar sobre un niño pijo de familia educada y con la doble moral disparada por las nubes, con un padre adúltero y una madre posesiva que hace todo “de una manera tan conservadora”.

A partir de ahí empezaron los discos en los que Ray Davies se erigía como pícaro observador de la cultura inglesa, cargando contra políticos, ladrones de cuello blanco, alumnos de Eton y demás. En el Face to Face da un puñetazo en la mesa y empieza a dar hostias divertidas a diestro y siniestro, aunque tiene alguna canción más melancólica. “Rosy won´t you please come home” es una canción muy triste. Es una carta de una madre a su hija que “se ha unido a las clases altas”, quiero pensar que como mujer florero o directamente prostituta y que lleva mucho tiempo sin dar señales de vida a sus humildes padres. El tema enlaza con la siguiente canción del disco, “Dandy”, que trata sobre un zorro plateado que no quiere envejecer y cuya vida crápula se le viene en contra con la edad, o al menos es el deseo del narrador, que le dice: “And when you’re old and grey you will remember what they said/That two girls are too many, three’s a crowd and four you’re dead”. El dandy se niega a parar su vida de empedernido soltero, pero se hunde claramente en el lodo. La tercera canción a comentar de este disco sería “Sunny Afternoon”, que no trata de otra cosa que la gente que para costearse un tren de vida vertiginoso, con amante, coche deportivo, respetable familia, etcétera, empieza a defraudar a hacienda. Hasta que claro, le pillan y le embargan todo. Esta historia es tan actual que da hasta miedo.

En su siguiente disco, Something else by the Kinks,  voy a destacar dos canciones, por no hacer esto demasiado largo. Abre con “David Watts”, una canción envidiosa y puede que algo de homosexual por debajo en que Davies habla de un compañero de clase que era el más listo, el más guapo y el más puro y educado. En “Two sisters”, Sylvilla y Percilla, trata no uno sino dos temas de lo más candentes. Sylvilla es una mujer adinerada y libre de todo trabajo, lo que provoca las envidias de su hermana Percilla, ama decasa con hijos entregada a sus labores. Percilla intenta emular a su exitosa hermana, soltera de oro, pero se da cuenta de que la frívola vida de Sylvilla no vale una mierda comparado con compartir tiempo con sus preciosos hijos. En ese punto, todas las envidias se van. En la misma canción carga contra la frivolidad de una con sus “cultos y jóvenes amigos” y contra la casada envidiosa para la que toda soltera exitosa es poco menos que un zorrón. “Waterloo sunset” es una canción más convencional, pero no deja de ser preciosa. Es la típica historia de que los enamorados se sienten especiales y únicos en el mundo, aunque no lo sean, a Terry y Julie les da igual, tienen la puesta de sol de Waterloo Station.

The Kinks are the Village Green Preservation Society es un disco que bien podría tratar sobre ludistas, retrógrados, clubs de señoras en contra de cualquier tipo de avance moral, social o tecnológico. Realmente es un álbum conceptual sobre la manera de pensar de los habitantes de la campiña inglesa. Es un disco “rural” en el sentido en que Davies se aleja de Londres para hablar sobre terratenientes y siervos de nuevo cuño de las islas británicas. Bueno no, mejor. Es irónico, es épico, y trata sobre gente del campo. Es como si en Segovia alguien hace un disco sobre la manera de pensar del grueso de los marraneros. Dos curiosidades, el álbum está excelentemente producido por el propio Ray Davies y la canción “Picture Book” fue desvergonzadamente plagiada por ese mal grupo llamado Green Day.

En el disco de 1969, Arthur or the decline of the British Empire, hacen su disco más político. Empieza con un temazo, “Victoria”, que versionó The Fall y después Sonic Youth sobre los nostálgicos de la constreñida sociedad victoriana y el Imperio Británico. Después se suceden canciones sobre la discplina militar y la negación del individuo, referncias a Churchill, a los dudosos beneficios de la Commonwealth, las inmoralidades cometidas por los “hijos de alguien” en el campo de batalla. La canción “Drivin'” trata sobre el típico ombliguismo del Estado británico: “dejemos que se maten los españoles y los rusos mientras vamos a hacer picnic”. Esa frase es dura, sobre todo cuando piensas en el comité de (no) intervención en la Guerra Civil española.

El álbum más flojo de la edad dorada de The Kinks, es Lola vs. The Powerman vs. the money-go-round. De todas maneras, el tema tratado es fácil. Es el fin del swinging London que empieza a dejar paso a la era del glam y del horterismo (para reducir deprisa) y ahí ya los Kinks no supieron adaptarse, pese a dejar su canción más famosa desde el “You really got me”, “Lola”, sobre un travesti del Soho. Dicen que el propio Ray Davies tuvo una aventura con uno, otros dicen que fue el manager. Al fin y al cabo es un alegato en favor de la libertad sexual.

Hay muchas más canciones de los Kinks que merecen mención, pero no caben todas. Buscad los discos. Los más accesibles, Face to Face y Something Else. Los más british, Village Green Preservation Society y Arthur. Todos son buenos, irónicos, divertidos y ácidos. Disfruten aquí, aunque no está todo, pero añado “Dandy”, que no se diga.

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