Etiquetado: relato corto

“Calle Aristóteles”, de Jesús Ortega (Cuadernos del Vigía, 2011)

A Jesús le conocí en el máster de edición de Santillana hace ahora dos años. Fue la primera persona que me habló mientras estaba en la calle echando un pitillo, yo le dije que usaba vocales raras así que tenía que ser del sureste de España, me la jugué con Murcia, pero era de Granada. Ni cerca. El tipo sabía mucho de literatura y especialmente de relato corto o cuento (hay miedo a llamar a los ‘cuentos’ así, porque suena infantil, gilipolleces). Con el tiempo mis (nuestras) sospechas se disiparon, el tipo escribía, pero no nos dejaba leer sus cosas. De hecho, le metieron en la antología de Menoscuarto de relatistas del siglo XXI, a él que ha nacido en el 68. Nos enseño el libro pero nos lo quitaba de las manos cuando buscábamos su relato, aunque vanidoso lo enseñaba y después lo cerraba.

El viernes pasado presentaba Calle Aristóteles en Tipos Infames. Llevaba sin verle desde que entregamos el proyecto del máster. Conocí a su editor, del que no recuerdo el nombre pero era un tipo muy simpático y profesional (sólo hay que ver la edición). Cenamos y, obviamente bebimos. Creo que he pasado más tiempo bebiendo cerveza con Jesús que bebiendo café y eso, para mí, es una buena cosa.

Total, que pese a mi apretada y mediterránea economía, me compre el libro, que he leído en un par de días. Aquí no se tiran flores ni se desvelan tramas. Vayamos al grano. El libro consta de diez relatos de estilo muy diverso y nada costumbrista, que creo que algún imbécil ha dicho algo por el estilo:

1º “El paseante”

El protagonista y narrador de esta historia me recuerda a mí cuando he pasado tres días de insomnio, me fijo en nimiedades y las convierto en cosas importantísimas. Me gustó, pero si fuese más largo no.

2º “Mal de ojo”

El choque entre charnegos y “propiamente catalanes” se deja ver entre líneas. La superstición rural en la moderna ciudad de Barcelona (deduzco), la sangre hirviente mediterránea con la frialdad supuestamente más europea de la ciudad condal. El fantasma de los celos, el machismo, la posesión,… Éste es bueno, muy bueno.

3º “Pájaros”

Un chaval humilde, estudioso y al que sus compañeros putean por sistema, aunque creo que desde una mínima ternura. ¿Quién va a por los empollones sin medios en este país? El Opus Dei. Agobiante, muy agobiante con un final redondísimo. Historias parecidas me han contado mis mayores toda la vida. Hijos de puta sectarios que reducen al individuo a un esclavo, y no del señor precisamente, si no del negocio. ¿Qué diferencia hay entre el Opus y la Camorra? Que no matan a nadie, solo matan sus mentes.

4º “Calle Aristóteles”

Usa un recurso final parecido a “El Paseante”. No me parece de los mejores, pero tiene también la longitud justa para contarte una vida azarosa en unas cuantas páginas. Y que hable de Grecia y Salónica pues… sucintamente le da una actualidad que aparentemente no tendría.

5º “Hacer las paces”

En palabras del propio autor este relato es un divertimento y como el tipo sabe escribir pues es desternillante y tiene humor negro. Y es muy anglosajón por cierto.

6º “Otros espejos”

A mí este es el que menos me ha gustado. Pero a los filólogos enamoradizos recién entrados en hispánicas les va a encantar en Primavera.

7º “Cara de llamarse Antonio”

Este cuento me dejó con el culo torcido. Así que tiene que tener algo. Me parece un alarde (para bien).

8º “Una hora y media”

Si Berlanga estuviese vivo, Jesús podría sustituir a Azcona y hacer una película divertidísima a partir de aquí. Pero decidió hacerlo triste, y no está mal, pero Bernardino es feliz.

9º “El final”

Creo que me tengo que volver a leer éste, porque me da la sensación de que es mejor de lo que me pareció en un primer momento. Me parece muy arriesgado escribir “en argentino” y me resultó un poco disperso.

10º “Último Samurái envolvente”

Le dije a Jesús que por lo que contaron en la presentación este relato tenía pinta de ser “muy Tobias (Wolff)” y si que tiene una atmósfera muy parecida. Puede parecer que las dos líneas del argumento están demasiado separadas pero no. Encuentro muchas interpretaciones, pero no soy un lector tan preparado. Sólo sé que lo volveré a leer no por creer que me he perdido algo, sino porque estoy seguro de que voy a encontrar más capas en el texto.

CODA:

No soy un crítico literario, sólo soy crítico. Mi consejo, compren.