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The Thick of It: “Come the fuck in or fuck the fuck off”.

If some cunt can fuck something up, that cunt will pick the worst possible time to fucking fuck up, because that cunt’s a cunt.

Malcolm Tucker, director de comunicaciones del Gobierno del Reino Unido e Irlanda del Norte.

Esta frase resume perfectamente el papel de los ministros, diputados y altos cargos políticos británicos en la serie.

The Thick of It es una serie que describe el día a día del Ministerio de Asuntos Sociales del Reino Unido, con el ministro Hugh Abbot al frente, con sus dos asesores políticos Ollie y Glenn y una funcionaria (con contrato) que funciona como jefa de prensa. Entre ellos organizan actos, inauguraciones e intentan sacar adelante proposiciones de ley, electoralistas en su mayoría. Cuando hay alguna metedura de pata, aparece Malcolm Tucker, director de comunicaciones del Gobierno, para solucionar la papeleta. Está grabada con cámara al hombro, no hay música y tiene un colorcillo de vídeo que tira para atrás. Descrito así parece un coñazo. ¿Por qué hay que verla?

La serie empezó a hacerse con los últimos estertores del Gobierno laborista de Tony Blair (al que nunca se menciona). La maquinaria en el poder se describe implícitamente como el Imperio romano o algo por el estilo, ya que llevaban mucho tiempo gobernando. La sensación de las dos primeras temporadas es que nadie en el partido se plantea que vaya a dejar el Gobierno. Después ya viene lo gordo.

El ministro Hugh Abbot es un pusilánime que no hace más que meter la pata y sus dos asesores son unos pringados, Ollie (joven) y Glenn (vieja escuela). Todas las políticas son improvisadas por lo que es imposible que algo les salga bien. Para no herir sensibilidades (no deja de ser un programa de la BBC) escogen un ministerio de mierda, por el que nadie da un duro. Cada vez que una cagada se va de madre aparece el jefe de la “caledonian mafia”, es decir, Malcolm Tucker. El director de comunicaciones parece el que gobierna el país, pues trabaja para un montón de inútiles, incluido el primer ministro. Su manera de afrontar los problemas es echar interminables broncas plagadas de tacos y violentas amenazas, corretear del 10 de Downing Street hasta los diferentes ministerios, siempre colgado de su blackberry. Es delgado, ojeroso, cruel, cabrón, escocés y bastante eficaz en su trabajo. Sus tácticas de desgaste con la oposición y de control de los medios rozan con el fascismo, pero eso no es más que una manera de criticar la borrachera de poder a la que llegó el Partido Laborista y que culminó con la foto de las Azores y la invasión de Irak, seguida del descalabro electoral.

El único objetivo de todos los políticos (ficticios) que van pasando por la serie es uno: no perder el puesto, pues inconscientemente creen que van a seguir gobernando ad infinitum. ¿Quiénes son los únicos que no están en tensión por los errores cometidos por el ministro? Los funcionarios, los que tienen un contrato. La vida misma vamos. El resto viven en una permanente lucha por no perder su puesto, lo que les hace más torpes y más susceptibles a las peroratas de Tucker. Él es el engranaje indispensable para que todo el Gobierno no se vaya a la mierda, el que lidia con las absurdas portadas del Daily Mail y el que pacta entrevistas facilonas en la TV que los torpes políticos convierten en trampas mortales contra su propia persona. Se repite varias veces el siguiente esquema:

1.º Cagada del ministro y/o asesores

2.º Malcolm organiza algo para solucionar la cagada y lavar la cara del ministro

3.º La entrevista/acto empeora las cosas

4.º Segunda solución de Malcolm que deja las cosas más o menos como estaban pero con un desgaste irreparable para el político, normalmente a través de una cortina de humo, no una solución real.

Cuando Tucker entra en escena en el paso 2, los responsables de la cagada ya están totalmente acojonados. Le oyen llegar a los lejos y empiezan los sudores fríos. O peor, no saben ni que está viniendo y llega cuando estaban pensando qué contarle para que no los mate.

Todo el departamento de comunicación del 10 de Downing Street es escocés, violento, adicto al trabajo y consciente de que el control de los medios es lo que les garantiza el empleo. Así que tratan a los cargos políticos de todos los ministerios como una mierda estúpida que tienen que aguantar y cuyos problemas tienen que solucionar para seguir en el poder y, por consiguiente, mantener su puesto. Aferrarse a la silla, trepar, medrar, poner zancadillas a un amigo. Cambiar el carné del partido por tus principios.

Pese a lo aburrido que puede parecer el tema, la genialidad está en que convierten la política en casi una screwball comedy, sobre todo a partir de la 2ª temporada. Esto es, una sucesión de gags disparatados, pero a su vez totalmente creíbles. Entre la segunda y la tercera temporada se rodaron tres especiales en los que aparecían los tories, la oposición. Me imagino que para equilibrar un poco, porque durante 6 capítulos solo se habla de las miserias de los laboristas. Uno de esos dos especiales trata sobre la sucesión, una vez el primer ministro dimite. Obra maestra, y lo vi prácticamente a la vez que Zapatero anunciaba que no se presentaría a las elecciones. Lo que me lleva a pensar: ¿Cómo hacer esta serie en TVE? Imposible. En verdad hubo un Moncloa, ¿dígame? Pero era bastante mierda. Eran otros tiempos.

Como decía uno en Taringa: “The Thick of It es el hijo bastardo de The Office (UK) y El Ala Oeste de la Casa Blanca“. Es una serie que abre los ojos sobre el teatro que es la política, lo poco que preocupa el ciudadano, la poca preparación que tienen los encargados de gobernar, la utilización maquiavélica de la opinión pública, la doble moral (de políticos y periodistas), los peligros del sensacionalismo y (a favor de políticos y periodistas) la vida totalmente esclava al trabajo y éste como destructor total y absoluto de la vida privada (del que la tenga, Malcolm Tucker ni tiene o ni si quiera se insinúa). El problema es que la gente que ve la serie o hemos visto la serie, ya sabe un poco de todo eso que cuentan.

Ahora amagan con una 4.ª temporada, en la que ya no sé cómo lo pueden hacer, aunque renovar la serie con nuevos personajes para hablar de un ministerio de la coalición Liberal-Conservadora puede ser muy divertido, pero es que los personajes “laboristas” son casi insuperables. La verdad es que sí que sé de que va la próxima temporada, pero no lo voy a decir. Serán 6 capítulos sobre… No lo digo. Si no queréis ver la serie entera, ved In the Loop, que es una película que se hizo cogiendo personajes de la serie y dirigida por su creador, Armando Ianucci.

Me veo en la obligación de dejaros unas cuantas frases de Malcolm Tucker, cogidas del Guardian. Ojo, las hay mejores:

•Responding to knock at his door: “Come the fuck in or fuck the fuck off.”

• Tucker’s Law (out-take from the Spinners & Losers special): “If some cunt can fuck something up, that cunt will pick the worst possible time to fucking fuck it up cause that cunt’s a cunt.”

• Moaning about minister on the phone: “He’s about as much use as a marzipan dildo.”

• To a pair of rival advisors: “Laurel and fucking Hardy! Glad you could join us. Did you manage to get that piano up the stairs OK?”

• Dressing down MP, Geoff Holhurst: “You’re so back-bench, you’ve actually fucking fallen off. You’re out by the fucking bins where I put you.”

• Commenting on Ben Swain’s disastrous Newsnight appearance: “All these hands all over the place! You were like a sweaty octopus trying to unhook a bra.”

• Bollocking a communications department employee: “How much fucking shit is there on the menu and what fucking flavour is it?”

• Advising minister Hugh Abbot to keep up with the zeitgeist: “You’ve got 24 hours to sort out your policy on EastEnders, right? Or you’re for the halal butchers.”

• Note passed to assistant Jamie during meeting with blue-sky thinker Julius Nicholson: “Please could you take this note, ram it up his hairy inbox and pin it to his fucking prostate.”

• Admonishing junior adviser Ollie Reeder to respect government property: “Feet off the furniture you Oxbridge twat, you’re not on a punt now.”

PD: el personaje de Malcolm Tucker está basado en Alastair Campbell, que desempeñó el mismo cargo.

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